domingo, 13 de agosto de 2017

Breves reseñas de películas


 Para no olvidarme (como suele suceder) del contenido de las películas que veo, decidí subir unas pequeñas reseñas que rescaten las impresiones que me dejaron las últimas 8 en mi repertorio. Si alguien vio alguna y tiene una opinión diferente, hágamelo saber, please; mientras más debate, más vale la pena haber visto todo esto.


WARA WARA [1930]



 Tenía altas expectativas de este filme, ¿y saben qué? Las cumplió. Como boliviano, me sentí impresionado ante semejante despliegue de producción, uno no puede creer que sea algo hecho acá, un país tan ‘atrasado’ incluso en esa época. Realmente le debemos mucho a los que se dedicaron a la noble labor de restaurar hace 7 años esta cinta perdida. Incluso el sonido está muy bien ejecutado: la orquesta que evoca melodías incaicas da la sensación de majestuosidad, te transporta al lugar de los hechos, como si estuvieras intimidado por las enormes rocas y montañas que rodean el escenario de la historia.

 Las actuaciones son bastante reales, los escenarios te evocan el Tahuantinsuyo de la época.  Lo que me pareció raro fue que Wara Wara tuviera unos brazos bastante oscuros en contraste con la tonalidad de su cara. No sé si la actriz era morenita y se blanqueó la cara para estar dentro de los cánones de belleza de ‘piel clara’, o si era blancona y se negreó los brazos para parecer más inca, como la narrativa se lo exigía.

Calificación: 8/10

GODZILLA [1954]



 No tenía muchas expectativas sobre esta película, pero me dejó bastante satisfecho. Además, esperaba ver japoneses aterrorizados y corriendo por doquier ante la amenaza de un monstruo gigante que recreaba las bombas atómicas, y efectivamente lo vi. Pensé que el desarrollo de la trama iba a ser algo más simple y cliché, pero en cierta medida toca una temática profunda: el aprovechamiento científico de las amenazas vs. la seguridad inmediata de la población.

 ¿Qué es preferible, el beneficio a largo o a corto plazo? El dr. Yamane quería estudiar a Godzilla, es decir, que por el momento lo dejen vivo; esto hubiera servido para una futura prevención de bestias similares o para combatirlo con armas mejor preparadas. El resto de los personajes, casi todos, querían acabar con Godzilla de una vez, para evitar la pérdida de más vidas y salvarse de una vez. Esto es algo similar a lo que pasa hoy en día: los científicos quieren detener el cambio climático para que tengamos más planeta para rato, mientras que muchas empresas prefieren acumular riquezas inmediatamente , sin importar lo que hagan al medioambiente.

Calificación: 7/10

THE GOOD, THE BAD, AND THE UGLY [1966]



 Cuando supe de su existencia en mi adolescencia temprana, no me llamaba la atención: “Bah, ¡Western! ¡Qué aburrido! Vaqueritos y pistolitas, muy cliché”. Ahora que probé de su sabrosa y suculenta calidad, me siento más que  impresionado. Poco antes de verla había leído una breve sinopsis que explicaba la historia en rasgos generales, y luego fui digiriéndola poco a poco, conforme se desarrollaba la trama y se sucedían las acciones y escenas. Me emocionó el  ir descubriendo tinte histórico de este filme: la guerra civil estadounidense. Es de mi deleite todo lo que tenga que ver con presenciar épocas antiguas (o al menos simulaciones de estas) a todo color.

 Sentí que se dio más protagonismo al bueno y al feo que al malo, y al principio esperaba ver más de este último, pero luego pensé en que quizás eso haya estado justificado. El malo es un personaje despreciable, incapaz de mantener tratos a largo plazo, por lo que su aparición constante junto al bueno y al feo hubiera acabado con todo suspenso. En contraposición, el feo, un mexicano egoísta y torpe (me encantaba oírlo decir “¡hijo de puta!” en español), junto al bueno, un tipo genial y que siempre se sale con la suya, formaron un buen equipo para mantener a la audiencia en altas expectativas de lo que va a ocurrir. Me sentí identificado con el bueno, un tipo con demasiada suerte, de pocas palabras y casi inexpresivo. Gracias a esta película, quiero ver más Westerns.

Calificación: 10/10

MEASURING THE WORLD (DIE VERMESSUNG DER WELT) [2012]



 Siendo sincero, lo único por lo que me llamó la atención este filme es por el momento que trataba: Alexander von Humboldt descubriendo Sudamérica. Para mi sorpresa y emoción, se incluyó a Friedrich Gauss, otro personaje de peso para la intelectualidad universal, lo cual duplicó mis expectativas conforme iba avanzando la trama. No es la gran película que digamos, ni tan profunda como esperaría un cinéfilo snob, pero es muy disfrutable, en serio. Las ambiciones de Humboldt por guardar registro de toda la flora y fauna del subcontinente, paralelamente a la obsesión de Gauss con las matemáticas y su paulatino enamoramiento, llenan de color a esta historia de ciencia y aventuras.

 Quizás las escenas sexuales estuvieron de más, aunque un par funcionaron para la trama: Bonpland encontrado infraganti con una indígena (estaba cansado de recibir demasiadas órdenes de Humboldt) y Humboldt en cama con una prostituta (también escapista, cansado de tanto estudio y en búsqueda del placer); esto es normal bajo los estándares liberales narrativos europeos; pero para el resto del mundo, tal vez no. Un aspecto que sentí algo forzado en Humboldt fue su ‘sentido del deber democrático’: sentía compasión por los esclavos e indígenas, aunque se le echa en cara su ingenuidad en la escena en que los negros a los que libera no quieren irse porque no tienen a dónde ir.

Calificación: 6/10

LIKE FATHER, LIKE SON (SOSHITE CHICHI NI NARU) [2013]



 Encontré esta película por pura casualidad, mientras ordenaba los CDs de la tienda de mi madre: me llamó la atención porque me atraen las historias que tengan que ver con la familia. Como era de esperarse, los japos saben desarrollar historias con temáticas complejas, y esta película no es la excepción. Familia 1, de clase media: Ryota (arquitecto recontra ocupado), Midori (ama de casa) y su hijo, Keita (que recibe no la suficiente atención). Familia 2, de clase media baja: Yudai (desempleado), Yukari (ama de casa) y su hijo, Ryusei (que recibe bastante atención). Ambas descubren que todo este tiempo estaban con los hijos incorrectos, debido a la negligencia del Hospital donde los dieron a luz, así que se debaten la posibilidad de intercambiarlos.

 Sí, lo sé, nuestra mentalidad occidental, tan ‘moderna’ y ‘avanzada’ no entiende por qué estas familias se atreven a pensar en intercambiar hijos, si ‘con tal que tengan amor’ todo basta. Pues no es tan simple: los japoneses siguen siendo tradicionalistas, en el buen sentido de la palabra. Creen no solo en la herencia del apellido, sino también de los genes. En fin, lo más interesante de este filme es el suspenso sobre las decisiones de ambos padres, su futuro con los hijos ya intercambiados y su posible arrepentimiento de haberlos cambiado. La personalidad de los niños le da un muy buen toque emocional a la trama: Keita reprimía su alegría para ser más académico y obediente con la familia 1, mientras que Ryusei no estaba sometido a reglas estrictas, bajo la soltura e informalidad de la familia 2.

 A nivel subyacente, podríamos inferir que esta cinta supone una crítica al sistema social nipón: un sometimiento excesivo al éxito empresarial, el prestigio social y el honor familiar. Sin embargo, no lo hace tan directamente; y es más, si sos de los que se esfuerzan mucho en la universidad, probablemente vas a sentir algo de empatía por Ryota y la poca atención emocional (y más educativa) que dedica a su hijo.

Calificación: 10/10

TRAIN TO BUSAN (BUSANHAENG) [2016]



 Generalmente  trato de evitar las películas de zombis, porque no me interesa el tema: me harta, me aburre, todos hablan de él. Seudociencia, nunca va a pasar, absurdo, patético, no da miedo. Train to Busan rompió con eso, y la disfruté muchísimo, me dio ganas de ver más cine coreano (porque está pegando bastante fuerte últimamente). Colocar zombis en una ciudad: meh, podés escapar por todas las calles posibles. ¡Ah! Pero colocar zombis en un tren: ¡esto se va a descontrolar! Desconozco si dicho concepto ya se ha utilizado antes, pero lo cierto es que está muy bien desarrollado en este caso particular.

 Los zombis aparecen en el momento oportuno: ni muy temprano como para decir “¡qué forzado y pretencioso!”, ni muy tarde como para decir “¡qué lento y aburrido!”. Un ciervo, un pasajero, un desastre epidémico. Todo se alborota en un ambiente donde la gente solo quería llegar tranquila a su destino. Las estrategias de combate contra los zombis se centran en los golpes: ya sea a puño limpio o con objetos. Esto aun sabiendo que no pueden morir, pero que puede entorpecer sus movimientos por un rato. Se podría decir que los personajes son ingenuos al utilizar el recurso de no dejarse ver por una vez: cuando una señora rocía agua en una ventanilla y le prende periódicos para que dichas bestias no puedan atacar la puerta al no poder verlos. Sin embargo, en las otras ocasiones donde pueden hacer eso (una puerta de vidrio en la estación de tren), se encuentra con menos recursos, y la desesperación los mueve a defenderse con lo que pueden, con lo que menos herramientas requiere.

 La tensión está presente en varias situaciones: el tipo fornido que se ve obligado a proteger a la hija de otro tipo que le cae mal (el protagonista), la esposa embarazada de aquel y cuya supervivencia se busca a toda costa (¡en su cara, femitrotskas anti maternidad!),  etc. Pero lo más emocionante (y la vez frustrante) es que el malo sobrevive hasta el final: se sale con la suya y aprovecha el miedo de la gente para convencerlos de ir contra los buenos. Es un maldito bastardo al que dan ganas de desearle la muerte más horrorosa posible, así como también a quienes lo apoyan. No obstante, es comprensible que las pesonas que le hacen caso no están motivadas por la estupidez, sino por la convulsión del momento: ¿qué más podían hacer en una situación de terror total y desesperación?

Calificación: 9/10


A SILENT VOICE (KOE NO KATACHI) [2016]



 Tenía ciertos sentimientos encontrados antes de ver esta película: altas expectativas por la crítica positiva del público, y bajas expectativas por mi (no muy grande) decepción con un producto similar: Your Name (Kimi no na wa). Al terminar de visionarla, mi posición se fue más hacia lo segundo que hacia lo primero: me recordó a las clásicas series anime slice-of-life, que muestran la vida escolar cotidiana de personajes un tanto excéntricos, en situaciones con las que estamos tan familiarizados y en las que nada mágico o extraordinario pasa. Se podría decir que la única diferencia es que aquí le hacen bullying a una niña sorda; sin embargo, no es solo eso: es la búsqueda de la redención de un tipo que se arrepiente y que da importancia a las personas que se lo merecen, como lo es esta muchacha.

 Lo que más llama la atención es que se toca el tema de los discapacitados y el acoso a estos de manera para nada lastimera. Nishimiya, la niña sorda, recibe bullying de Ishida, el niño malcriado. Contrariamente a lo que uno esperaría, él recibe más apoyo que ella. Pero ojo, tomemos en cuenta que son niños, no saben muy bien lo que hacen: solo piensan en divertirse, no en las consecuencias de sus actos. A pesar de ello, con el pasar de los años los ahora adolescentes marginan al chico, quien trata de reponer su error volviéndose amigo de su víctima y hasta aprendiendo el lenguaje de señas.

 Es un filme bonito, pintoresco, simpático, pero no la gran cosa. A diferencia de Your Name, cuya historia llama la atención por lo surrealista y fantasiosa que es, A silent voice es más realista, y ahí radica el gran reto creativo: hacer que la vida de unos monos chinos sea interesante para nosotros, el público. ¿Lo logra? En parte. Muestra la evolución de una amistad entre el victimario y la víctima, sin llegar al “pobrecita, era sorda, debo ser su esclavo por el resto de mi vida”. Cabe destacar también, por supuesto, que esta historia presenta muy buenos recursos narrativos, como el reemplazar con un signo de interrogación las caras de a quienes no les cae bien el protagonista. Además, destaca la calidad de su animación y sonido. En cierta medida, no te perdés de muchas cosas si no ves esta película, pero de que vale la pena, diría que sí, vale la pena.

Calificación: 7/10

THE GUARDIANS (ZASCHITNIKI) [2017]



 Tengo muy mal posicionado en mi cabeza el concepto de ‘películas rusas’, quizás porque las pocas que he visto han sido aburridas o decepcionantes, y The Guardians no es la excepción. No obstante, tiene una diferencia particular: no es aburrida, no es decepcionante, simplemente es ridícula. Ojo, y aquí va lo principal: no es de esas historias ridículas con un desarrollo tan pobre que te hace taparte la cara y decir “por favor, que nadie sepa que vi esta basura”; es más bien de esas cosas tan malas que te dan risa, mucha risa.

 Es precisamente una película disfrutable por lo pretenciosa que es: personajes heroicos ex soviéticos que intentan lograr la fabulosidad de sus contrapartes gringas. Es más, si lo analizamos un poco, podríamos ver a los 4 fantásticos: Ler (un tipo medio intelectual que atrae las rocas al más puro estilo Toph Bei Fong) hace del Hombre Elástico, Arsus (un hombre-oso bruto y a veces descontrolado) hace de La Mole, Khan (un tipo veloz con cuchillas que dan miedo) hace de la Antorcha Humana, y como es de esperar, Ksenya (una chica que se vuelve invisible con el agua) es nada más y nada menos que la Mujer Invisible.

 Sus efectos especiales son bastante buenos, casi le igualan al superficial de Michael Bay. Eso sí, sentí como que tenían un CGI algo deficiente, de movimientos rápidos que le quitaban lo humano como al nivel de Tekken 5 (juego que, por cierto, salió hace varios años), pero no podemos exigirle mucho a un país que recién está entrando en ese nivel de procesos técnicos narrativos. Pero, ¿por qué es tan mala? Para resumir: clichés argumentales y una historia de buenos contra malos, en la que el villano no tiene ninguna motivación más que conquistar al mundo. Da para vomitar del hartazgo, pero esta película lo maneja de manera graciosa: es como un chihuahua ladrándole a un pitbull, se ve tan tiernito que no dan ganas de destrozarlo, sino más bien de reírse de él.


Calificación: 4/10