jueves, 29 de diciembre de 2016

El verso libre: un virus invisible


 Hay una bestia que crece con el pasar de los años, y que amenaza con no extinguirse jamás; intenta devorar todo cuanto puede y sumir a la literatura en la putrefacción. Esa bestia, disfrazada de oveja, es apreciada por muchos y cuestionada por no pocos, sino muy pocos, poquísimos. Es una modalidad de escritura aberrante que hoy en día se enseña en las más prestigiosas universidades, cual verdad absoluta e irrefutable. Este gran monstruo es, mi estimado lector, nada más y nada menos que el 'verso libre'.

 ¿Por qué entre comillas? Bueno, no estoy de acuerdo con su denominación, porque el simple hecho de llamarlo 'libre' supone que es una forma de libertad, algo tan loable y apreciable por el ser humano. No, burda ilusión. El 'verso libre' no es admirable ni hermoso: es despreciable, condenable, horrendo y asqueroso. De todos modos, con el único fin de agilizar la lectura de estos párrafos, me referiré a esta 'forma de poesía' como tal, sin comillas.

 ¿Por qué he decidido escribir esto? Desde hace tiempo he venido desarrollando cierta aversión hacia todas las formas de 'arte' posmodernista: la pintura abstracta, el dadaísmo, el cubismo, la poesía concreta, el reggaeton y demás. Ya sea en la música, en la pintura o en la literatura, lo que alguna vez se conoció como arte degenerado no deja de invadir los medios de comunicación cada vez más. Gracias al cielo, existen movimientos de rechazo a esta corriente de pensamiento y praxis, como la página Contra el arte moderno, o incluso personalidades que con dura fundamentación destruyen los supuestos de tal embuste, como Avelina Lésper.

 El mismo hecho de que haya personas externas a mí que rechazan todas estas formas de hacer 'arte' es prueba de que este no va a ser un mero texto 'de opinión'. Tampoco quiero decir que todo lo propuesto aquí vaya a ser una verdad incuestionable; es más, no soy experto en poesía, ni mucho menos en otras formas de arte. Sin embargo con mis limitados conocimientos, como consumidor racional y analítico, considero que tengo la capacidad de aportar algo a este gran vacío que es la crítica al verso libre.

 ¿Por qué 'vacío'? Resulta que, al menos Internet, que es lo que nos compete, no vas a encontrar absolutamente nada en lengua española relacionado con ver negativamente a esta forma de hacer poesía. Es posible encontrar algo en inglés, pero son meros artículos contables con los dedos de las manos; e incluso varios de ellos constituyen apenas tímidas críticas a una pequeña parte del verso libre y no a todo en sí, es decir, se dirigen hacia 'aquello en lo que se ha convertido' y no a 'lo que realmente es'.

 Antes que nada, vamos a partir del supuesto de que verso libre es todo poema que no se ajusta a las reglas de métrica, ritmo y rima formalmente establecidas. Esta es precisamente la naturaleza de su 'libertad': un sinónimo de destrucción, libertinaje, oposición, rebeldía en el mal sentido. Irónicamente, a pesar de tratarse de una contraofensiva a las normas constituidas, no es una forma de poesía exclusiva de la izquierda política, pues también hay verso libre en la derecha (Ezra Pound es un claro ejemplo).

 Pero, claro, como es algo casi tan antiguo como la Revolución Francesa, 'debe estar bien' y por tanto 'no deberíamos darle mucha importancia a si es una amenaza o no'. Es una amenaza al lenguaje, un jugar con las palabras a como dé lugar, con tal de hacerse llamar 'poetas'.

 Quiero hacer un paréntesis aquí, porque justamente hay un término que a muchos les encanta adjudicarse, mas dan la impresión de payasos cada vez que lo hacen. Cada vez que leo la denominación de algún personaje 'importante' (en el periódico o en la web), no puedo evitar soltar una pequeña carcajada cuando noto que se hace llamar 'poeta': "Fulano de Tal, periodista y poeta", "Sultana Pérez, poeta". ¿Desde cuándo ser 'poeta' es un oficio? ¿Es algo de lo que valga la pena vanagloriarse? Muchos de esos impostores que se hacen llamar como tales son los que promueven esta aberración del verso libre.

 De hecho, una de las pruebas más grandes de que dicha forma de poesía es un burdo intento de arte es su escasa demanda en el público. Hace tiempo fui a una casa editorial en mi ciudad, que ofertaba libros a 50 pesos por 3 ejemplares. Las obras en oferta eran selectas, y como acudí en los últimos días, quedaban pocas. "¿Qué tipo de literatura será tan despreciada como para haberse quedado entre el último material disponible?", dije para mis adentros. Cuando revisé los libros, comprobé que la mayoría (70%) eran de poesía en verso libre. Es más que evidente que nadie quiere perder su tiempo en sandeces.

 Continuando con el origen de esta aberración lingüística, vamos remontarnos a lo que dice nuestra querida amiga Wikipedia:

«Nace en la segunda mitad del siglo XIX como alternativa a las formas métricas estróficas consagradas por la tradición, como el soneto y la décima, como una forma más natural y coloquial y menos convencional que el verso medido común».


 'Más coloquial y natural', dice. No obstante, si nos fijamos bien, caeremos en cuenta de que este tipo de poesía es más buscado por las élites, la masa intelectualoide (en contraposición a las 'masas ignorantes'); es decir, gente que cuenta con vocabulario complejo en su haber, gente que supuestamente lee mucho y sabe lo que es bueno. Sí, los buenos y los malos gustos existen, pero en el caso del verso libre no se trata tanto de gustos o disgustos, sino más bien de una carencia de esquemas serios o técnicas comprensibles.

 Chequeemos el comentario de una señora llamada Stéphane Mallarmé acerca del verso libre:

«Asistimos ahora a un espectáculo verdaderamente extraordinario, único, en la historia de la poesía: cada poeta puede esconderse en su retiro para tocar con su propia flauta las tonadillas que le gustan; por primera vez, desde siempre, los poetas no cantan atados al atril. Hasta ahora –estará usted de acuerdo- era preciso el acompañamiento de los grandes órganos de la métrica oficial. ¡Pues bien! Los hemos tocado en demasía, y nos hemos cansado de ellos.»

 'Nos hemos cansado de ellos'. No, cansarse de algo no es justificativo para deshacerse de ello. Existen toda una serie de factores que contribuyen a una mejor argumentación, con la cual no cuenta la defensa de la forma de poesía alegada. No podemos rebelarnos contra algo 'porque sí', eso es mero y simple libertinaje sin fundamento. Empero, tampoco es que debamos caer en el otro extremo, es decir, la falacia ad antiquitatem: que el verso no-libre es el único válido solo porque es antiguo, tradicional, clásico. Existen mejores argumentos para defender el uso del verso normal en poesía, pero lo veremos más adelante.


 Si nos fijamos detenidamente en los orígenes del verso libre (poema en prosa y prosa poética), podremos determinar que sus exponentes no pasan más allá del siglo XVIII y XIX. Es un fenómeno relativamente reciente, aunque anterior al anti-arte visual, iniciado, entre otros, por un imbécil que quería burlarse del arte visual real presentando un inodoro en exposición a comienzos del siglo XX (para más información, ver el documental ¿Por qué la belleza importa?, del filósofo inglés Roger Scruton).

 Si queremos encontrar algo parecido mucho antes aún, lo más cercano podría ser el verso blanco, que en realidad no es anti-arte poético, ya que al menos respeta la métrica aunque carezca de rima:
«El primer verso blanco que se conoce en lengua inglesa fue escrito por Henry Howard, conde de Arundel y Surrey, en su traducción de la Eneida (ca. 1554). Puede que Howard estuviese inspirado por el texto latino original al crear este verso, ya que ni el verso latino clásico ni el verso griego utilizaban rima; o puede haber sido inspirado por la forma italiana del verso sciolto, que tampoco contenía rima.»


 Así es, podemos prescindir de la rima en poesía (basta escuchar las letras de canciones de reggaeton para darse cuenta de lo aberrante que suena este recurso cuando es mal usado), pero, por favor, ¡no de la métrica! Medir, componer, calcular, ¡ahí radica el verdadero arte! Este es un supuesto válido no solo para el arte literario, sino también para todos los demás: el arte no consiste solamente en mostrar 'cosas bonitas' (o fundamentarlas de manera que uno quiera expresar algo y los demás no lo entiendan), hace falta toda una técnica de por medio, la intención de comunicar un mensaje comprensible y bello.

¿Cómo se estructura un poema en verso libre?


 Sería algo ilógico criticar esta forma de poesía sin antes haberse adentrado a sus círculos internos, a los sitios donde se la enseña, para averiguar si tiene razón de ser o no. En este sentido, googleando "estructura del verso libre" o "cómo escribir en verso libre" encontraremos jugosos resultados.

 Algunas páginas, como WikiHow (ver artículo Cómo escribir un poema de versos libres), enseñan cosas tan básicas, de sentido común, que carecen de una estructura seria para una efectiva redacción de esta forma de poesía. Es más, dicho artículo parece hacerse la burla del verso libre, no intencionadamente, pero sí como un mensaje latente: lo presenta como un último recurso ante la falta de tiempo para elaborar buena poesía; esto es, "si no tenés talento, ¡escribí en verso libre!". Es aquí donde podemos decir:


 En otras fuentes, como el blog "Para que lo sepas" [ver artículo El verso libre (el ritmo como esencia poética)], hay intentos de demostrar que esta forma de poesía tiene al menos una estructura identificable. Sin embargo, se queda ahí, en el intento, ya que no presenta más que postulados abstractos acerca de cómo estructurar un poema en verso libre, y muestra ejemplos selectos a los que forzadamente da sentido en su construcción.

 Ya que no hay mucho contenido decente en español, veamos qué dicen los gringos:

«Aunque el verso libre no requiere de métrica, rima u otras técnicas poéticas tradicionales, un poeta puede aún utilizarlas para crear una sensación de estructura.»

«Un patrón y una disciplina se encuentran en el verso libre: el patrón interno de los sonidos, la elección de las palabras exactas y el efecto de asociaciones, otorgan al verso libre su belleza.»

«Debido a la falta de una forma predeterminada, los poemas en verso libre tienen el potencial de tomar formas verdaderamente únicas. Desenfrenado por barreras tradicionales, Yvor Winters describió esto como "intentos de expandir la experiencia mediante el establecimietno de convenciones 'anormales'". El poeta posee mayor licencia para expresarse, y tiene mayor control sobre el desarrollo del poema. Esto podría abrir paso a un producto más espontáneo e individualizado.»


 Vamos a ver afirmación por afirmación. Primero, ahí mismo lo admite 'crear una sensación de estructura'. Una mera ilusión, un engaño, una trampa. Es allí donde radica el arte falso, eso que se nos vende como algo hermoso, pero no es más que una mezcla de divagaciones mentales puestas con palabras bonitas para que suenen como 'poesía'.

 En cuanto al segundo punto, no. De nada sirve fijarse en la forma si el fondo no dice nada. Tiene que entenderse, tiene que tener sentido. El arte se comunica, y comunicación quiere decir 'poner en común', hacer que algo sea comprendido por todos. A ver, vamos a elaborar un verso libre rápido para poner a prueba aquello:

Belleza, proeza, certeza,
elocuencia, cadencia, resiliencia,
euforia, gloria, memoria,
me provocas, me inspiras, me conmueves,
sentimientos, pensamientos,
cadena, flor, pluma,
¿ramas?, ¡raíces!, tronco.

 ¿Ya soy un versolibrista?

 Finalmente, el tercer punto refuta todo lo anterior: 'falta de una forma predeterminada'. ¿No que el verso libre tenía estructura "a pesar de que no tiene métrica ni rima" (según sus defensores)? ¿No que el verso libre no era hacer cualquier pavada? ¡Claro que es cualquier pavada! 'Un producto más espontáneo e individualizado'. Como dije anteriormente, de nada sirve que solo nosotros entendamos nuestro 'arte', si para el resto es simple y llano papel higiénico.

Algunos ejemplos


 Los ejemplos que mostraré a continuación no van a ser sacados de Internet, para así demostrar que he vivido en carne propia lo que es quemarse los ojos con verso libre. A continuación, un fragmento del poema Mariya (por Montserrat Fernández), publicado en el número 59 de la revista boliviana Jiwaki (primer trimestre de 2016):


 Nótese las pretenciosas rupturas de línea que aparentan dar la forma de un escalón. Estos jugueteos con la diagramación se encuentran más consolidados en lo que se llama 'poesía concreta', una suerte de experimento que consiste en no solo desordenar la estructura normal de un poema, sino también resaltar la tipografía, el uso de los espacios, el material de las páginas, la imagen (palabras que acumuladas forman una figura), etc. Hace unos meses, me apenó mucho la noticia de que Homero Carvalho, uno de los grandes de la literatura nacional, cayera bajo este embuste que es la poesía concreta, con su última publicación, Alma/Palabra.

 Me enteré de la existencia de la poesía concreta al leer en noviembre del año pasado un número de Brújula, suplemento sabatino del diario El Deber, donde el protagonista era Eugen Gomringer, uno de los promotores de dicha bazofia a nivel nacional. Así también, en el mismo periódico, me enteré poco antes de la existencia de Emma Villazón, quien falleció en agosto de ese año. Siento pena por las circunstancias en que se fue, un accidente cerebrovascular es cosa seria, pero eso no me impide estar en contra de lo que promovía: el verso libre.

 A continuación, unas capturas de pequeñas conversaciones que mantuve con Panlú/Yasha, un usuario mexicano de la red social Ask.fm, acerca de, primero Gomringer, y luego Villazón. Sus opiniones son interesantes:


 Me apena mucho que también a nivel regional se promueva este tipo de poesía, pues entre 2010 y 2013 se elaboró una serie de talleres de incentivo a la escritura a niños y adolescentes, por parte de la Red de Bibliotecas Municipales, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. El resultado fue un compilado llamado Palabras de arena en la ciudad de los anillos. El poema que viene a continuación es uno de los que contiene ese libro (evito exponer el nombre del autor para no hacerle pasar vergüenza, pues en aquel entonces era menor de edad):


 Seguramente vendrá alguien da decir "si no te gusta, no lo leas", argumento tan falaz y poco coherente como la idea misma de tolerar todo tipo de gustos. El hecho de explorar algo que no te gusta constituye una actividad investigativa: es natural en el ser humano sentir curiosidad. Es más, en septiembre de este año asistí al taller La palabra empieza en la mirada, de Óscar 'Puky' Gutiérrez, otro de los poetas en verso libre de mi país; no con la intención de criticarlo u ofenderlo, sino para ver qué iba a aprender allí. El resultado fue una serie de pintorescos ejercicios lingüísticos, pero nada más allá de eso; confirmé mis sospechas de que el verso libre no tiene pies ni cabeza, ni manera de enseñarse. Eso sí, Puky no es para nada mala persona, de hecho el método de su taller fue bastante innovador y creativo, pero no comparto el gusto por lo que hace.

Citas interesantes al respecto


 A continuación, algunos fragmentos traducidos por mí de artículos escritos en inglés acerca del verso libre:
«¿Quién leería poesía cuando no pueden encontrar un vínculo en común con la escritura de un poeta? ¿A quién le gusta la gramática rota, la sintaxis retorcida y lo que mi abuelo llamaba 'chorradas'? Hay al menos un consenso parcial de que el verso libre estos días consiste en un montón de mala escritura.»

«Los poemas realmente buenos, como el vino, mejoran con el paso del tiempo. Pero los versadores libres han soldado las puertas al pasado. Donde alguna vez recitábamos nuestros poemas favoritos (siempre rimados), o nos lo enseñaban en la escuela, ahora ignoramos en masa este arte huérfano.»

«La poesía necesita lectores, no escritores, ¿pero cuántos poetas leen otra poesía además de la suya?»

«Cuando yo estaba estudiando poesía en la clase de Philip Levine en 1962, él llegó al punto de decirnos: "La poesía es el arte más inútil".»


«La investigación acerca de la recitación y el incentivo a la misma está ayudando a estimular el interés en la poesía: esto me quedó claro en un artículo previo del Oxford Today sobre la dirección de la poesía moderna. Pero la investigación también demuestra que la poesía que utiliza habilidades tradicionales es más conducente a la recitación que el verso libre, el cual constituye el grueso de la poesía moderna. La razón es obvia: la mayoría de la poesía moderna es poco atractiva para lectores y oyentes, porque es a menudo oscura y difícil de seguir.

 Esta difusión no es nada nuevo. Atrás en 1964, C. Day Lewis advirtió en sus conferencias de Norton en Harvard que la poesía moderna necesitaba ser 'oxigenada', y que él sugería dos soluciones para hacer la poesía más accesible. En primer lugar, música, porque si 'escribes palabras para un tono, hallarás que el tono limpia la mayoría de la maleza verbal. Y en segundo lugar, la recitación, ya que mucha gente disfruta escuchar poesía a menudo nunca leída.

 Una tercera solución sería dejar de venerar a los poetas y sabios, ya que esto inhibe la crítica. Un poeta, después de todo, no es más sabio que la mayoría de las personas. Lo que él o ella tiene en realidad es una percepción intensificada de sentimiento e imaginación, junto a una habilidad practicada en el ordenamiento de las palabras. "La poesía", como dice Robert Graves, "es la profesión de la verdad privada, apoyada por la artesanía en el uso de palabras".

 Desafortunadamente, la mayoría de la poesía moderna está escrita en verso libre (o poesía en prosa, como debería ser adecuadamente llamada): una forma híbrida de escritura que no es ni prosa ni poesía. Al darle la espalda a las habilidades tradicionales de poesía, calificándolas de obsoletas y restrictivas, los proso-poetas gustan de alardear que se están liberando a ellos mismos de los grilletes del 'formalismo'. Pero sin un sistema de control y balance para refrenar su imaginación, el resultado es la complejidad divagante que caracteriza mucho de la poesía moderna. Como popularmente dijo una vez Robert Frost: "El verso libre es como jugar tenis sin una red".

 ¿Por qué deberían los proso-poetas, o cualquier poeta para ese asunto, pensar que están eximidos de aprender y practicar un arte que ha resultado en siglos de herencia literaria? Por todos los medios adaptan la dicción o prosodia para acomodarse al temperamento de la época, pero lanzar al bebé junto a su el agua de baño es deliberado y autodestructivo.

 Es, por supuesto, cierto (como James Fenton puntualizó en su Introduction to English Poetry en 2003) que la poesía no puede ser practicada de la misma manera que una habilidad más física como tocar el piano o montar a caballo. Pero con la lectura y el estudio de los poetas del pasado, la práctica se logra en forma de ósmosis, de modo que el poeta desarrollará un sentimiento instintivo por la 'correcticidad' de una palabra en una línea de poesía, la cual no constituye elemento muy crucial en la construcción de la línea en prosa, más larga y menos tensada. Entonces, un poeta con algo original para decir estará empapado de la habilidad para expresarlo. Y si realmente está seguro de haber escrito algo de valor, él o ella debería ofrecerlo para recitación como prueba definitiva hacia su aprobación.»


«T. S. Eliot escribió, por ejemplo, que "ningún verso es libre para el hombre que quiere hacer un buen trabajo".»

«En años recientes, los nuevos formalistas han ido más allá, argumentando que el 'verso libre' no ha sido nada más que una aberración temporal, dado que, en palabras de Timothy Steele, "la poesía siempre ha estado, antes del período moderno, asociada con la métrica".»

«Para Donald Wesling, el verso libre tiene sus raíces en las formas orales de culturas antiguas: sumerio, acadio, egipcio, sánscrito y hebreo, ninguna de las cuales tiene métrica.»


 Cabe elaborar una respuesta al último párrafo de esta tercera selección de citas. Supongamos por un momento que el verso libre tiene sus raíces en la poesía de las culturas antiguas (desconozco si solo sus traducciones carecen de métrica y rima, como usualmente pasa, o también las versiones originales), ¿y qué? De hecho, eso probaría que el verso no-libre es producto evolucionado del lenguaje, algo que ha demorado siglos en formarse, pero que a la vez representa un ápice, un punto álgido en la historia de la literatura. Como sostengo en otras entradas, es una falta de respeto a la civilización que vengan unos mequetrefes posmodernos a querer hacerse los sabios 'rompiendo esquemas', cuando en realidad lo único que hacen es patear siglos de evolución cultural.

Conclusiones


 No quiero que todo lo anterior sea interpretado como un ataque directo a quienes practican el verso libre. Es más, puedo tener amigos con tales costumbres, pero eso no me impide criticar no a la persona, sino a la actitud, la acción, la praxis, el hecho mismo de redactar y promover este tipo de poesía. El simple hecho de llamarla 'poesía' me da náuseas, es como llamar 'arte' al arte abstracto, ¡estás admitiendo que es algo bueno y que tiene razón de ser!

 Como ya vimos, el verso libre constituye uno de los mayores virus de la literatura moderna, se propaga como el SIDA, pero es invisible a la crítica. Es más, ser versolibrista es como encerrarse uno en su burbuja y estar exento de toda observación a su forma de redactar. Al igual que otras formas de pseudo-arte, no es más que la manifestación caprichosa del 'querer ser alguien', sin saber siquiera si tendrá sentido aquello que uno va a expresar.

 Quiero hacer énfasis, una vez más, en la importancia de la técnica. ¿Por qué son necesarias la métrica y la rima? Porque así quedan establecidos parámetros a seguir para desarrollar habilidades. Uno debe buscar las palabras, utilizar las herramientas del lenguaje para acomodar lo que quiere expresar. Es como producir, digamos, un videominuto: debemos tener la creatividad y estrategia para acomodar toda nuestra historia en un cortometraje de un minuto; o un programa de televisión, arreglárnoslas para que todo quepa en media hora, o en una hora. Hay estándares, hay normas que solo un experto puede lograr, y cuando lo haga, merecerá los aplausos correspondientes por su labor. En cambio, cualquier inepto puede hacerse llamar poeta cuando se trata de 'componer en verso libre'.

 Por eso mismo, quiero convocar a una cruzada contra el verso libre, una de las mayores aberraciones de la lengua (no solo española, sino también en todos los demás idiomas). ¡Digamos no a la mediocridad! ¡Sí a las estructuras artísticas definidas!