domingo, 21 de agosto de 2016

'Negacionismo del Holocausto': ¿quién tiene la razón?












 La ilustración es una carnada para atraer escépticos deseosos de ver derrotados a los malvados neonazis que se atreven a cuestionarlos.

 En los últimos años, ha despertado una oposición candente ante la creciente corriente de estudios llamada 'revisionismo histórico', la cual busca revisar algunos hechos de la Historia para comprobar si realmente sucedieron de equis manera o no. Esta ferviente negativa a aceptar el revisionismo, más específicamente, en cuanto al tema del Holocausto judío, proviene de círculos sociales virtuales llamados 'escépticos'. Los escépticos son personas que tratan de acercarse a la verdad mediante la ciencia, combatiendo dogmas religiosos, pero con mayor fuerza, cada vez más, a las seudociencias (medicina 'alternativa', acupuntura, quiropráctica, psicoanálisis, etc.) y a los que promueven teorías de la conspiración (transgénicos, OVNIs, illuminatis, etc.).

 Los escépticos tienden a etiquetar a los revisionistas (la palabra hace referencia a los intelectuales que reestudian seriamente la Historia, pero por ahora vamos a utilizarla para etiquetar a quienes la cuestionan, es decir, también a la gente de las bases) del Holocausto con palabras como: 'negacionista', 'neonazi', etc. E incluso, los suelen colocar en la misma categoría de quienes promueven teorías de la conspiración: 'conspiranoicos'.

 Al final, ¿quién tiene la razón? ¿Ocurrió el Holocausto judío o no? Bueno, este es uno de los temas más polémicos de Internet, y cuando se lo pone en la mesa del debate, siempre hay todo un contexto por detrás: si hablás del Holocausto, también tenés que hablar sobre el Tercer Reich, la Segunda Guerra Mundial (SGM), la propaganda, la contrapropaganda, Hollywood, Israel, el NSDAP, la izquierda, la derecha, los movimientos de Tercera Posición (fascismo, falangismo, etc.), el capitalismo, el comunismo, la cuestión judía, los masones, cómo han sido históricamente vistos los judíos, cómo se benefician hoy en día del asunto, los partidos nacionalistas de la Europa Contemporánea, la degeneración de la sociedad, la rivalidad entre Occidente y el Islam, el posmode...

 Lo mismo pasa en otras situaciones comunicativas: si hablás de alguna película de Leni Riefenstahl (quien filmó para el Tercer Reich), tenés que hablar del Holocausto, y así el círculo vicioso se repite. Como ves, el menú de temas que arrastra el Holocausto judío es inmenso, y esto es precisamente porque se ha vuelto parte de la cultura popular (al menos en Occidente). El sufrimiento judío y la maldad de nacional-socialismo alemán han sido aceptados como verdad absoluta desde el fin de la SGM. Es imposible que sea una total mentira, pero tampoco es que la cosa haya sido tan exagerada (jabones y lámparas hechos de piel humana, ¡vaya!).

 A lo largo de estos párrafos vamos a abordar el asunto en los siguientes subtemas:

- Holocausto: teoría de la conspiración
- Si era mentira, ¿por qué tanta gente lo creyó?
- La lógica de los anti-revisionistas
- ¿Es posible saber realmente qué sucedió?
- Veredicto

 Antes de comenzar, quizás una frase de Carl Sagan (astrónomo estadounidense) podría ayudarnos a entender por qué el Holocausto judío es un tema tan polémico:
«Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias»
 Cuestionar el Holocausto no es un juego de niños, es meterse con lo oficialmente establecido, uno de los hechos más documentados de la historia moderna, y que causa mayor impacto que otros temas en Europa debido a su implicancia política. Es cierto que algunos grupos de judíos sionistas gozan de prestigio y poder a nivel mundial. Esto no es malo ni bueno, es un hecho. También es cierto que existen grupos neonazis que reivindican al nacional-soclialismo como su ideología, pero que cometen actos de odio, vandalismo e irracionalidad en su nombre, en varias partes del mundo.

 Cuestionar el Holocausto, por ende, está bien, porque pone en práctica la libertad de pensamiento, que ha sido parcialmente censurada en algunos países de Europa donde el Lobby Sionista tiene peso (pena de 30 años de cárcel por 'negarlo'), y en Internet, más que todo en Facebook (donde se hace mucho caso a las denuncias de cualquier imagen que muestre una esvástica, sí, no muertos ni sexo, una esvástica, por 'incitar al odio'), propiedad de Mark Zuckerberg, individuo de origen judío.

 Sin embargo, tampoco es saludable llegar al extremo de pasarse de un tema a otro, específicamente, de afirmar que el Holocausto como lo conocemos no existió o no sucedió en la manera en que se dice, a afirmar que existe una conspiración judeo-masónica-comunista internacional, que calculó con precisión dónde, cómo y cuándo mentir sobre este hecho, sobre los 'nazis', sobre la SGM y demás. Es por esta razón en particular que muchos de los escépticos rechazan a los revisionistas, porque los que más resaltan son quienes mantienen estas posiciones exremistas.

 Pero basta de peleas, no estamos aquí para defender a un bando u a otro. El objetivo de estos párrafos es reconciliar a ambos bandos, para que puedan llegar a un acuerdo y comprender que las ideologías arrastran toda una serie de matices, no son esquemas estructurados y obedecidos al pie de la letra por todos sus seguidores. No podemos afirmar que todas y cada una de las feministas sobre la faz de la tierra se tiñen el pelo para protestar, es un grupo selecto de ellas. Tampoco podemos decir que todos los escépticos son liberales a muerte y rechazan el conservadurismo y el tradicionalismo, sino parte de ellos. De la misma manera, no es sensato atacar a todos los revisionistas del Holocausto calificándolos de magufos o conspiranoicos solo porque cierta cantidad de ellos lo sea.

 Sin nada más que decir, empecemos

Holocausto: teoría de la conspiración


 Se dice que rechazar la siguiente afirmación es ser conspiranoico: «6 millones de judíos fueron asesinados por los nacional-socialistas, en cámaras de gas, dentro de campos de exterminio, durante la SGM». ¿Y si fuera al revés? ¿Y si la teoría de la conspiración fuera en realidad la suposición de que hubo un exterminio masivo de judíos mediante la técnica del gaseamiento, planificado por los altos mandos del Tercer Reich? Pensémoslo bien: ¿a qué ser humano civilizado en Europa se le ocurriría planificar el asesinato de millones de personas de cierta raza/religión, entre la década de los años '30 y '40?

1) El nacional-socialismo, con sus luces y sombras, promovía el arte, el deporte y la cultura. Sí, tal como lo oís, estas personas tenían cerebro, no es un mito. Esto lo evidencian sus afiches de propaganda, así como también su material fílmico, fotografías y registros oficiales. Es más, estaba en contra del arte posmoderno, al punto que se organizó una exposición con piezas de esta naturaleza, y se llamó 'Enartete Kunst' (arte degenerado).

2) Habría que ser tarado para creer que cientos de personas que formaban parte del gabinete de un gobierno, con una responsabilidad tan grande como educar a todo un país y reestructurar su economía, fueran capaces de cometer un acto tan cruel como asesinar a toda una población de X religión/raza. Sí, es posible que se le haya ocurrido a algún loco, pero no deja de ser más que un mísero caso insignificante, un caso aislado.

3) Lo más probable es que a un antifascista se le ocurra utilizar la última oración del anterior punto en contra del revisionismo del Holocausto: «Hitler era un loco, él odiaba a los judíos, y miles de personas se vieron arrastrados por la propaganda de este monstruo, tenían miedo de cuestionarlo porque tenía poder; por tanto, miles de cuerdos se volvieron locos por culpa de una sola bestia desagradable como él». Se valen de artilugios pseudo-poéticos para utilizar una retórica rebuscada que no hace más que delirar, adornando con palabras bonitas una argumentación pobre y parcializada políticamente. Para ver un ejemplo concreto de esto, mirá estas declaraciones de Elie Wesel, supuesto superviviente del Holocausto.

 Con respecto al primer punto, Carolyn Yeager, radialista, escritora e investigadora, tiene algo importante que decir:

«We've been though to see nazis as not like everyone else. So things that no one else would do we would say, "Well, this is not a reasonable behavior", "Well, when it's come to a Nazi"... We don't expect them to be reasonable. We expect them to do crazy things. We expect them to be carried away with their passions, and just not controlling themselves, while on the other hand they were 'super controllers'. This is the way we're thought not to question when it comes to what we're told that Nazis did.»
 «Se nos dice que veamos a los nazis como no veríamos a nadie más. Cosas que nadie más haría y ante las que nosotros diríamos: "Bueno, esta no es una conducta razonable", "Bueno, cuando se trata de un nazi"... No esperamos que sean razonables, esperamos que hagan cosas locas, que se dejen llevar por sus pasiones y no se controlen a sí mismos, mientras que por otro lado ellos eran 'súper controladores'. Esta es la manera en que se nos enseña a no cuestionar cuando se trata de lo que se nos dice que los nazis hicieron.»

Si era mentira, ¿por qué tanta gente lo creyó?


 Porque no era del todo mentira. Es cierto que se hacinó a los judíos en campos de concentración, donde padecieron hambre y enfermedades, debido a la crueldad de la guerra; pero estos males no afectaban solo a ellos, sino también a muchos individuos privados de su libertad en otros territorios del planeta no controlados por Alemania. Entonces, ¿cuál fue el problema con todo esto? Bueno, para comprender el gatillo que disparó todo el menjunje que fue evolucionando durante décadas en una teoría de la conspiración sistemáticamente estructurada, como la afirmación de que hubo un Holocausto judío durante la SGM, debemos entender qué pasó con la ideología nacional-socialista al final de la Guerra.

 Antes de empezada la SGM, incluso en algunos sectores de Estados Unidos se apoyaba abiertamente a Hitler. Asimismo, durante los JJOO de Berlín 1936, el mundo entero pudo ver a los formados atletas de los que disponía Alemania, y no, ninguno de ellos pensaba en mascarar judíos a quemarropa. Deportistas de naciones aliadas a la alemana utilizaban el saludo romano al desfilar frente a Adolf. Todo era chévere, hasta que Alemania cayó en la trampa que le tendieron sus rivales y se desarrolló la Guerra.

 La política implica alianzas estratégicas, incluso con tus peores enemigos, para llegar a un acuerdo que te ayude a conseguir tus objetivos. Como el avance de un Hitler transformado, consumado por el poder luego de conquistar París, preocupaba a las potencias Aliadas, se decidió seguir la fórmula "capitalismo y comunismo unidos contra el fascismo" (vieron que los movimientos tercerposicionistas eran tan heterogéneos y con identidad definida, que por flojera decidieron etiquetarlos a todos como 'fascistas', y esta actitud perdura hasta hoy incluso en los círculos intelectuales más 'serios').

 Una vez suicidados Hitler y Goebbels (no, no se fueron a un Hotel de 5 estrellas de tour en Buenos Aires) y vencidas las potencias del Eje, se tuvo que determinar qué hacer con los enemigos mediante un proceso legal. Es aquí donde entran los juicios de Núremberg y, por la ley del más fuerte, los vencedores tenían que juzgar a los vencidos (aunque lo justo hubiera sido que incluyan defensa de ambas partes y no solo acusaciones temerarias y amenazantes provenientes de un solo lado). Empero, no solo se tuvo que tomar medidas contra los altos cargos militantes del nacional-socialismo, sino también con el pueblo alemán, cuya mayoría había recibido dicha ideología con los brazos abiertos.

 Resulta que los Aliados capitalistas y comunistas habían encontrado campos de concentración en ambos lados de Alemania, algunos destruidos por bombardeos, otros con mucha gente muerta de hambre, tifus, disentería y demás. Es más, ellos mismos habían bombardeado algunos trenes que llevaban judíos durante la Guerra, perpetrando un tremendo daño colateral. Los comunistas eran quienes con más fuerza y rencor odiaban la ideología de aquel gobierno alemán, quizás por la traición de 1941, y además porque su socialismo nacional pretendía desligarse del socialismo marxista, altamente apreciado por la URSS. Es así, que descubren estos lugares y falsifican información, mostrándolos como campos de exterminio y fabricando toda una historia en la que algunos cadáveres apilados eran interpretados como 'judíos asesinados a manos de los nazis'. No utilizaron Photoshop (ni Illustrator, ni CorelDraw, ni inDesign, ni Paint, y la lista sigue...), no trucaron todas las imágenes tomadas de allí (solo casos contados), simplemente aprovecharon su condición de alianza estratégica para que su enemigo-aliado, las potencias capitalistas, le creyeran a ellos, la URSS comunista, la descripción deformada que presentaban de los hechos.

 Como este enemigo-aliado también odiaba el nacional-socialismo, tomó por ciertas las afirmaciones (sumadas a algunas historias sobre 'horrores de los nazis', difundidas en sus respectivos países capitalistas, por periódicos de alto prestigio durante la Guerra), y en conjunto, las potencias de ambos bandos comenzaron todo un proceso de 'desnazificación': echarle en cara al pueblo alemán las crueldades que supuestamente había cometido su gobierno, es decir, hacerles pensar que se les ocultaba algo terrible: que los 'nazis' asesinaban judíos.

 Muchos alemanes terminaron creyendo el cuento, impulsados tal vez por uno de estos dos principales motivos:

1) El miedo a lo que los Aliados les hicieran si dijeran que no les creían. Seguramente había miedo de preguntar a las autoridades por más y dudar en ese momento de que 'la maldad oculta' del Tercer Reich sea mentira. Vamos, ¿quién no temería poner en duda algo que te dice gente de un país externo vencedor de una Guerra que ocupa tu país, sin oportunidad de revancha, en una ciudad destruida, donde te pueden fusilar por manifestar opiniones a favor del gobierno derrocado del país vencido? Es normal, es lo lógico. Y ante la pasividad de callar la duda, los rumores se difunden fácilmente.

2) El impacto psicológico que suponía tal información (es como descubrir que tu novia te engañaba con otro, pero mucho más grave). Digerir todo eso 'de un solo saque' era difícil, y la sensibilidad de algunas personas fue gravemente lastimada ante la idea de que el partido en el que alguna vez creyeron, en quienes alguna vez depositaron toda su confianza para salvar a Alemania, les haya traicionado cruelmente.

 En cuanto a los judíos en particular, mucho se dice de sus testimonios: que eran mentira, que eran verdad, que eran medias verdades, etc. Si bien es cierto que algunos falsificaron sus historias (uno de ellos al punto de admitir descaradamente que el Holocausto  'era verdad en su mente'), la gran mayoría de sobrevivientes de los campos de concentración (y ojo, esto es una hipótesis) terminaron creyéndose el cuento también. No mintieron, no dijeron medias verdades premeditadamente o con la intención agresiva de hacer quedar mal a los 'nazis', simplemente contaron como testimonio los recuerdos de su estadía en los campos, mezclados con la información de los vencedores de la Guerra, que afirmaba que esos lugares eran en realidad de exterminio.

 Pongamos como ejemplo la siguiente situación: sos mexicano y vas con tu familia a vacacionar a las playas californianas de EEUU. La pasás bien, todo chévere, hasta que regresan a su país. De pronto, ven en el noticiero que el gobierno de Donald Trump ha estado mandando a asesinar a todos los mexicanos de los estados del sur de su país, desde el Pacífico hasta el Atlántico. Intrigado por estos datos, ya no ves al paseo familiar como un recuerdo agradable, ahora lo ves como "estuvimos a punto de ser fusilados" o "nos salvamos por un pelo". Algunos medios de comunicación deciden entrevistarte, y contás lo sucedido como si hubiera sido un viaje de riesgo y de escape; pero además, habías escuchado de qué manera específicamente asesinaban a los mexicanos que fueron al mismo lugar que vos, y por tanto relacionás tus recuerdos a esa información, y la contás también.

 Sí, se que no se puede ser simplistas y que la situación de cada judío 'superviviente del Holocausto' varía por persona, pero este es solo un intento de explicación lógica de la manera en que podrían haber trabajado las mentes de cientos de ellos. No es algo malo ni bueno, sino algo que se dio, algo que está ahí, en el aire. Se entiende que hayan tenido que pasar por dicha forma de pensar.

La lógica de los anti-revisionistas


 Para no meternos con todos los escépticos, en honor a su noble labor de combatir las pseudociencias y la conspiranoia, vamos a referirnos específicamente aquella parte de ellos con mayor nivel de odio al revisionismo del Holocausto, es decir, los anti-revisionistas. Estas personas suponen (entre otras cosas) que:

1) Todo investigador que se respeta debe tener un artículo publicado en una revista científica, y esta es la única manera de hacer creíble su tesis o afirmación.

2) El Tercer Reich manejaba códigos secretos a nivel interno, mediante eufemismos, para que nadie se diera cuenta de sus 'maldades'.

 En cuanto al primer punto, es sensato querer que una información respetable, creíble y pulcra, no esté en un blog de conspiraciones ni en un video de YouTube narrado con TextAloud (voz sintetizada), sino más bien en libros de Historia, revistas científicas, revistas de ciencias sociales, exposiciones, círculos intelectuales, ambientes serios de debate, etc. Sin embargo, no toda la información revisionista sale de blogs y videos. De hecho, cuando encuentran a autores que hablan del tema (Salvador Borrego, Ursula Haverbeck, David Irving), los anti-revisionistas utilizan el recurso fácil y reduccionista de llamarlos 'neonazis'. En el caso específico de Ernst Zündelpuede que tenga muy bien ganado el calificativo de 'conspiranoico', porque manifiesta que Hitler está oculto dentro de la 'Tierra Hueca' y demás pavadas. No obstante, colocar a todos en el mismo saco que él es caer en las reducciones simplistas y atajos mentales.

 Lo que los anti-revisionistas quizás no toman en cuenta es que hay todo un proceso en el rechazo a estos autores, no por parte de ellos sino de la Historia Oficial y quienes la manejan como bibliografía. Es verdad que en el tema del Holocausto judío hay algunos puntos que se pueden tocar científicamente: la concentración del gas Zyklon-B en las paredes de las supuestas cámaras de gas, la cremación de los cadáveres hebreos, etc. Ahora bien, es un asunto complejo, porque no solo se trata de ciencia, sino de la vida de miles de personas. Dependiendo de cómo se lo aborde, hablar del Holocausto desde el punto de vista revisionista conlleva el riesgo de herir sensibilidades, traerle mal prestigio a una revista, recibir denuncias por parte de judíos disconformes o carecer de grandes fuentes de financiamiento para investigaciones científicas (provenientes tal vez de alguno que otro hebreo, lo cual no es malo, sino estratégico y a veces necesario).

 Así que no es solo que estos autores no quieran poner sus tesis a prueba (algunos sí, por orgullo y obsesión de tener la razón, pero no todos), sino que existe todo un miedo colectivo detrás, por parte de ellos y también de los responsables de verificar dicho material seriamente. Por ello, es imprescindible buscar maneras de abordar el tema de manera adecuada y con los medios adecuados, teniendo la autoridad adecuada (y no siendo simples rebeldes neonazis que abandonaron la escuela o la universidad aún pudiendo continuarla, sin nada que hacer en casa más que editar videos loquendo).

 Ahora bien, en cuanto a lo otro, es una cuestión muy interesante, porque se basa en el uso de la retórica de la interpretación, es decir, suponer que "No, no, no, los nazis en realidad no querían decir esto cuando decían esto, sino la otra cosa, no les creas ciegamente". A ver, para empezar, ¿como es que todo un cuerpo de dirigentes de un partido se las ingeniaría para crear un código perfectamente entendible entre ellos, consistente en varios eufemismos (reubicación = exterminio, expulsión = exterminio, duchas = escapes de gas), y utilizarlos a la perfección durante más de seis años, entre la tensión de lidiar con ataques enemigo por todos lados? Si es así, deberíamos estudiar también los discursos de otras potencias tanto Aliadas como del Eje, por ahí ocurrió una masacre de otro tipo de personas y también lo ocultaban con palabras bonitas, ¿no?

 Una técnica muy utilizada por los anti-revisionistas es descalificar a los revisionistas, ya sea por su historial de antisemitismo, por su afiliación política, por su falta de estudios certificados en la parte del Holocausto que cuestionan, o por cargos penales que poco o nada tienen que ver con cuestionar el Holocausto (para deleitarte con esta falacia del cherry picking, pinchá aquí).  Así, demuestran que no les importa caer en lo mismo que algunos revisionistas, ni el honor a la verdad o el respeto a la ciencia. No, lo que tienen es una desesperación por tener la razón, así, en negrita y subrayado. Esto es algo en lo que caen algunos de quienes se hacen llamar 'escépticos': caen en un orgullo de dimensiones cósmicas, que además del discurso agresivo y obstinado, se vale de artilugios retóricos como ser el sarcasmo, la ironía y demás, lo cual es válido, pero utilizados en exceso y sin distinguir las circunstancias en que se los usa, pierden su gracia.

¿Es posible saber realmente qué sucedió?


 Aún quedan hechos sin aclarar, huecos argumentales en todo este entramado de acontecimientos que es el Holocausto judío, con su respectivo contexto (SGM, Tercer Reich, etc.). Lo cierto es que, digamos lo que digamos y neguemos lo que neguemos, nunca se va a poder saber a ciencia cierta qué fue lo que realmente pasó en ese período de tiempo de la Historia (así como en cualquier otro, al menos hasta la segunda mitad del siglo XX, con el advenimiento de mejor tecnología incluso para el registro de información). Por más 'bien documentado' que esté ese lapso de tiempo, siempre va a haber una que otra incoherencia, por alguno de los siguientes motivos:


2) Desaparición de documentos o pruebas físicas

3) Falsificación / edición / modificación de documentos o pruebas físicas

4) Carencia de tecnología suficientemente avanzada como para hacer un mayor registro de datos durante la época

 El segundo punto es el favorito de los anti-revisionistas, algo así como su carta de triunfo para atacar al oponente: "los nazis destruyeron toda prueba del Holocausto que pudieron, porque obviamente no querían que nadie se entere de sus malvadas intenciones". Sí, una vez acabó la Guerra, con la poca tecnología que tenían disponible, durante unos cuantos días, en ciudades destruidas, con hambre, cansancio y mucha sed, casi sin medios para quemar o borrar algo, los 'jerarcas nazis' se deshicieron de toda la evidencia que los incriminaba. ¡Cómo no!

 En cuanto al cuarto punto, es el más lógico de todos. Si en aquel entonces los combatientes y civiles de la Guerra hubieran contado con teléfonos celulares, grabadoras de audio, cámaras de foto/video e incluso los métodos científicos de análisis forense que se tienen hoy en día, se hubiera registrado mejor el Holocausto judío. Aunque, como siempre, no faltaría el tergiversador que se graba en modo autorretrato diciendo que algo malo pasa a su alrededor, cuando en realidad no deja ver el lugar en el que está. Sé muy bien cómo funciona esto de la desinformación aun con la disponibilidad de medios avanzados de registro, lo he vivido en un conflicto universitario reciente que se dio en mi ciudad, pero de ello hablaremos en otra ocasión. Lo cierto es que, con sus pros y contras, la tecnología siempre proveerá una ayuda enorme a la hora de documentar hechos, y la de ese entonces (con sus limitados avances) quizás no sea suficiente para dejarnos las cosas claras.

 De todos modos, siempre se puede corroborar la información verificando si proviene de dos o más fuentes (y no solo de un blog de Internet o del testimonio de un supuesto sobreviviente), esto es el método científico. Con el contraste de datos se puede averiguar cosas impactantes, como también desmentir bulos y timos. Por lo general, los escépticos dominan esto más que los revisionistas, pero lo que llama la atención es su nivel de confianza (a veces ciega) en las instituciones oficiales encargadas de informar a la población acerca de algo tan polémico como el Holocausto, donde lo político tiene más peso que lo científico.

 Lo de que 'los transgénicos hacen más mal que bien' sea una teoría de la conspiración tiene más sentido, porque es más una cuestión de salud ante la que han surgido movimientos de oposición que se valen de la falacia naturalista para defender 'lo orgánico' por encima de los avances científicos. Lo que es más delicado, y donde entran más intereses en juego, es en cuestiones como el Holocausto judío, que presupone la maldad intrínseca e irracional de todo un gobierno contra una minoría, mediante el asesinato sistemático, planificado sigilosamente, centímetro a centímetro, letra por letra, y registrado por los verdugos, por 'la maldad de verlos sufrir'.

Veredicto


 Mi objetivo con todo esto era tratar de dar explicaciones de lo que podría ser lo más lógico a la hora de analizar la cuestión del Holocausto judío en particular. Que el Tercer Reich haya traído más bien que mal a Alemania (o viceversa), que la Judería Internacional sea un plan sistemáticamente organizado o un tremendo delirio imaginativo, ya son cuestiones aparte. El punto es que, como personas con el deseo de ser bien informadas, no podemos quedarnos de brazos cruzados ante la ingenuidad de conspiranoicos infiltrados entre los revisionistas, o la prepotencia y vanidad de los fanáticos de extrema izquierda infiltrados entre los escépticos.

 De esta manera, ante el camino presentado aquí, se admite la posibilidad de otras vías alternativas para tratar de entender lo que fue realmente este período de la Historia conocido como el 'Holocausto judío'. Con todo, tengo la firme convicción de que estamos en una época interesante de esta historia, incluso se ha hablado de que en 2017 se desclasificarán archivos acerca de la misión de paz de Rudolf Hess a Gran Bretaña (hay esperanza de que este sea un dato muy revelador).

 Mientras tanto, en lo personal, creo que lo más sensato sería interpretar el gaseamiento masivo de judíos como una burda y llana teoría de la conspiración, fabricada con fines políticos y creída por miles de personas, tanto del bando ganador como perdedor de la Guerra, haciéndose más obstaculizada su investigación debido al paso de las décadas y a su instauración como elemento desatador de sensibilidades.