domingo, 27 de diciembre de 2015

De conspiraciones y conspiranoicos


 ¿Alguna vez te has preguntado si lo que dice tal o cual link es verdad o es mentira?

«¡Sí!»

¿Te molesta ver que tanta gente publique cosas sin antes verificarlas o comprobarlas?

«¡Pero obvio!»

¿Creés que citar libros no basta para apoyar lo que decís y te sentís desprotegido ante los mequetrefes que osan derrumbar tu autoconfianza y seguridad?

«¡MIERDA, SÍ!»

¡ENHORABUENA! ¡Llegaste al post correcto! Aquí encontrarás la respuesta a tus más grandes problemas existenciales, respecto a la confiabilidad de lo que ves y/o leés.

«¿Y bien? ¿Entonces los huevones que me envían links tienen la razón o la tengo yo?»

Eso lo vamos a tener que analizar revisando las fuentes.

«¿Qué acaso no es obvio? Si el simio este me dice que los illuminati reptilianos me quieren lavar el cerebro y que soy un borrego controlado por el sistema. ¡Vaya pendejada! Además, presenta una gran diversidad de falacias lógicas, como ser-»


¡Ah, ah, ah, ah, ah! No es tan simple como parece, joven guerrero.

sábado, 12 de diciembre de 2015

KareKano: una experiencia que vale la pena


 Sé que hay muuuuuuchas reseñas de KareKano disponibles en la web, así que no es mi intención contribuir a esta ensalada informativa y marearte con más y más datos técnico-objetivos. Lo único que haré al escribir todo esto es relatar mi experiencia con esta serie, dividiéndola en 2 partes: para quienes no vieron el animu todavía (donde trataré de ser objetivo) y para quienes ya lo han visto (donde trataré de ser subjetivo). Me gustaría hacer este post en formato de video narrado con voz, pero como no tengo los recursos disponibles, mejor evitaré quejarme y pondré dedos al teclado de una vez.

domingo, 6 de diciembre de 2015

¿Patriotismo o nacionalismo? He aquí la cuestión




 Desde el colegio, al menos en Latinoamérica, se nos inculca el civismo (comportamiento necesario para convivir en la colectividad) y el respeto por los símbolos patrios. En algunas escuelas se canta el Himno Nacional cada lunes, al punto que los estudiantes se hastían de entonar las mismas notas cada semana, llegando incluso a sentir cierto desprecio por su patria y por cualquier tipo de rituales de la misma naturaleza (la misa católica, entre otros). Yo mismo he llegado a pasar por esta situación: no soportaba la idea de tener que repetir una canción 42 días al año (sin contar las fechas cívicas y otros días especiales). Sin embargo, ahora me doy cuenta de lo útil que es esto, y que la razón por la cual muchos no encuentran sentido en el respeto a los símbolos patrios radica, en realidad, en un problema que va más allá de la simple educación escolar o militar.