domingo, 26 de julio de 2015

Reflexiones sobre el uso de la fotografía


 Hace dos meses viajé a Sucre por motivos académicos. Mis compañeros y yo teníamos que hacer unos trabajos para la materia Taller de fotografía, que consistían en tomar fotos rurales, urbanas y demás. A lo largo de la estadía allá, tras observar la actitud de varios de mis compañeros, me di cuenta de un problema fundamental en el mundo de hoy, al cual cada vez menos personas consideran problema, sino más bien que se dejan llevar por la corriente y, sumisos como borregos, sucumben ante la moda; me refiero al uso que se le da a la fotografía.

 ¿Cómo puede ser que Schulze, Wedgwood, Niépce, Daguerre y muchos otros, se hayan esforzado tanto en materializar el anhelo de plasmar la realidad en una superficie bidimensional, para que vengan un montón de mequetrefes a desprestigiar esta tecnología de la manera más descarada posible?

 Con esta pregunta a modo de introducción, veamos, pues, lo que nos concierne como criaturas racionales respecto al gran invento de la fotografía.

El objetivo de la fotografía


 La fotografía tiene por finalidad retratar un momento específico de la realidad para luego utilizar la foto a modo de testificación o a modo de estética.

 La testificación tiene que ver con probar que algo sucedió, es decir, aquí las fotos juegan el papel de ser testigos de la realidad, y esto deriva en 2 tipos de testificaciones: personales e informativas. Las personales son recuerdos que uno guarda de momentos especiales, pero no en la mente sino en lo material, que es la misma foto; por ejemplo, las fotos de bautizo, quinceaños, cumpleaños, etc. Las informativas buscan dar a conocer algo fuera del ámbito personal o familiar, es decir, a gente desconocida; por ejemplo, las fotos que salen en los periódicos, en las revistas de farándula, en las enciclopedias, etc.

 Por otro lado, la estética tiene que ver con expresar belleza, presentar a la realidad como una magnificencia artística, y esto puede derivar en 3 modos de presentación: exposición, publicidad y propaganda. La exposición es cuando uno presenta sus trabajos, los expone, en una galería de arte, festival, evento, etc., como un pintor que muestra lo que hizo al público. La publicidad se da cuando uno quiere vender su producto persuadiendo al consumidor con mensajes periféricos, es decir, que no tienen mucho que ver con la información central, con los datos de para qué nos sirve el producto, sino que más bien buscan promover una buena imagen para el mismo, ya sea apelando a los sentimientos, a las pasiones, etc. Finalmente, la propaganda tiene que ver más que todo con lo estatal, lo político, lo civil, lo que sea sin fines de lucro, es decir, que esté fuera del ámbito comercial, por ejemplo una campaña de vacunación contra la fiebre amarilla.

El problema


 No podríamos decir, ciertamente, que en general la fotografía se ha desviado de su objetivo principal, lo que sucede es que se la ha explotado desmesuradamente como medio de expresión, y esto es principalmente producto de su "democratización" como tecnología (sobre todo a través de la incorporación de cámaras a los teléfonos celulares en la década pasada). Naturalmente, podríamos decir que nadie se pondría en contra de este fenómeno "igualitario", que permite poner en manos de todos la más avanzada tecnología aunque no sepamos usarla, pues es normal que la apología al hedonismo esté presente en la contemporaneidad, un hedonismo al que se disfraza con un término tan significativo pero tramposo a la vez: derechos.

 Los derechos son la excusa perfecta para cualquier manifestación del culto al ego en el mundo de hoy: basta con decir que tengo derecho a satisfacer mis caprichos y los borregos de la prensa me aplaudirán por hablar a favor de la "libertad" individual. Sin embargo, sobre esto hay que profundizar en otra ocasión, por ahora centrémonos en la fotografía.

 El problema con la fotografía puede ser comparado con el de Internet, y tenemos como ejemplo las acertadas declaraciones de Umberto Eco respecto a que Internet hace más inteligentes a los inteligentes y más idiotas a los idiotas. Entre las reacciones de la gente ante esto, he visto que varios lo tachan de "elitista", ¿por qué? Por decir las cosas sin pelos en la lengua.

 La naturaleza crea las jerarquías, lo cual implica la existencia de "élites". El más apto sobrevive, y el más inepto perece. No obstante, en nuestra especie en particular, hemos desarrollado una especie de compasión por el prójimo, lo cual no está mal, sino que ha sido sobreexplotada a tal punto de derivar en corrientes de pensamiento contracultura que han degenerado el concepto de igualdad: marxismo, anarquismo, etc.

 La sociedad de hoy con la fotografía se parece a una madre que dota a sus hijos de cuanto juguete estos le pidan, sin tomar en cuenta las secuelas del hecho de mimarlos, lo cual veremos a continuación.

Las consecuencias


 Tres son los principales males que surgen de la "democratización" de la fotografía: el culto al ego, la indiferencia social y el materialismo.

♦ La 'selfie' es la máxima expresión de culto al ego a través de la tecnología. Luego de preguntar a varias personas por qué se sacan selfies, noté que sus respuestas rondaban en lo siguiente: "Quiero mostrar que estuve tal lugar".

 ¿Desde cuándo es necesario tomarse una foto en donde sea para probar que uno estuvo ahí? Antes contábamos con el testimonio de los amigos y con los recuerdos de la mente propia para apoyar  la veracidad de nuestras aventuras, ahora hay una especie de cultura de la desconfianza, que nos incita a desconfiar hasta de las personas cercanas a nosotros, exigiéndoles implícitamente pruebas de lo que hicieron y no.

 Y si quisiéramos tener recuerdos de un viaje, ¿para qué tener en la imagen nuestra figura estorbando, si podemos simplemente tomar una foto al lugar y ya? Esto deriva del pensamiento "yo quiero aparecer ahí", como falsa y deforme expresión de alta autoestima. No, querer salir en todas las fotos no es una demostración de que "uno se quiere y se acepta como es, sin miedo a salir mal o a no ser fotogénico", es una bárbara expresión de que uno se pone por encima de todo lo demás; por respeto a otras personas que vean las fotografías, hay que evitar salir en ellas para no arruinar el paisaje.


 Sé que no hay que generalizar, el que una persona se saque selfies no es criterio definitivo para juzgar qué tan estúpida es, pero el problema aquí no solo es si el tomarse fotos a uno mismo sea necesario o no, sino que también se trata de una cuestión de decencia. Por ejemplo, cualquiera se ve ridículo en una fotografía con una extremidad sosteniendo su propia cámara, sobre todo si aparece además con el otro brazo en la cintura.

♦ La indiferencia social se manifiesta en el uso descarado de la fotografía sin preocuparse de lo que representa un ambiente en específico, es decir, sin reflexionar sobre si es correcto o no tomar una foto de tal lugar o acontecimiento.

 Esto no solo pasa con la fotografía, sino también con las grabaciones en video. Hace un año o dos hubo una preocupación general por lo que representaban la incorporación de las Google Glasses en el mercado: la violación a la privacidad. Muchos se preocupaban de que, por ejemplo, alguien entre al cine con este dispositivo en los ojos y pueda grabar toda la película para después subirla a Internet.

 Sin embargo, el punto de discusión aquí no se limita a la violación de la privacidad por parte de la tecnología en malas manos, sino que va hacia una cuestión de ética. Cuando hay un accidente con personas heridas, lo deseable es que primero brindemos ayuda, pero siempre hay alguien que tiene como prioridad registrar el hecho, ya sea tomando fotos o grabando un video.

 Esta falta de respeto tiene una película de 2014 para su demostración, y es Nightcrawler. Aquí, el protagonista, Lou Bloom, encuentra un trabajo periodístico luego de darse cuenta que puede destacar en el campo de las primicias, de las noticias a primera hora con videos de prueba. Entonces, poco a poco se deja consumir por esta inmoralidad que es la indiferencia social, preocupándose más de ser el primero en llegar al lugar de los hechos para registrarlo en video que de lo que representa esta actitud.


 Así como Bloom, hay muchas personas que no tienen respeto por los demás, y buscan a toda costa registrar los hechos sin importar el dolor de quienes los sufren, esto es, tienen cierto nivel de indiferencia por el dolor ajeno. Es cierto que los medios tienen la famosa "libertad de expresión", pero toda libertad conlleva responsabilidad, sobre todo moral.

♦ Por último, pero no menos importante, tenemos al problema del materialismo. No es un materialismo general tal y como lo conocemos, sino un caso específico algo difícil de denominar.

 Partamos de la idea de que el materialismo es "valorar más lo material que lo espiritual". En el caso de la fotografía, es valorar más los recuerdos materiales que los inmateriales. Las fotos familiares nos traen recuerdos de momentos inolvidables que pasamos junto a nuestros seres queridos, ya sea viajes, fiestas o graduaciones. No obstante, cuando estas fotos son repetidas, o cuando hay varias fotos de un mismo momento, se pierde la gracia del recuerdo y queda como algo banal, algo que es poco disfrutable de por sí.

 Como diría Kierkegaard: "No hace falta tener ojos de lince", en este caso para darse cuenta de que toda repetición quita la magia de las cosas maravillosas de la vida. Estoy seguro que hace 50 años las familias veían sus álbumes fotográficos con más nostalgia y alegría que hoy, pues vivimos en una época donde lo digital hace que las fotos se almacenen y compartan más fácilmente, por tanto, se hacen más frecuentes y ya no son tan especiales. La percepción humana nos juega su peor pasada con la repetición, porque cuando algo bueno se nos manifiesta con frecuencia ya no nos sentimos impresionados por ello.


 Tomar menos en cuenta a los recuerdos materiales y más a los inmateriales nos ayuda a desarrollar la imaginación y a ser más detallistas. No por nada The School of Life, canal en inglés de YouTube, nos presenta en un video por qué deberíamos dibujar más y fotografiar menos. El uso indiscriminado de la fotografía como medio de registro contribuye a la destrucción de los misterios de la vida. ¡Qué interesante es imaginarse las cosas en vez de verlas en una imagen tal y como sucedieron!

 Como punto adicional, es interesante recordar que ciertas personas en el pasado malinterpretaron el uso de la fotografía como registro de la realidad, tomando como excusa el pensamiento "si en una foto ya se ven las cosas como son, ¿para qué pintarlas como son?" para desarrollar el "arte" posmoderno o arte degenerado. Esta corriente seudoartística consiste en decir que "todo es subjetivo" en las pinturas de estas personas, en deformar la realidad pintando lo que sea y como sea, y que por tanto debemos considerar "arte" a, por ejemplo, un cuadrado totalmente negro hecho  con carbón por un "artista de renombre".

La solución


 A todo esto, seguramente te preguntarás: "¿Entonces qué hacemos? ¿Tirar nuestras cámaras a la basura?". Bueno, no hay que ir al extremo de sentir un desprecio general por la tecnología; tal vez lo ideal sería que no se deje a los simios utilizarla, sino solo a las mentes más capacitadas y conscientes de su uso adecuado. Sin embargo, esto no puede ser puesto a la práctica, puesto que no solo habrán miles de protestas cuando alguien lo intente, sino que también la ONU y los medios de comunicación desprestigiarán y difamarán a esta persona, tachándola de "opresor", "dictador", "elitista" y demás adjetivos que quieran para "demostrar" que dicho individuo es un "violador de los derechos humanos". Así funciona el mundo de hoy.

 Probablemente aquí te surja otra duda: "¿Por qué criticas si no vas a aportar ninguna solución?". Sé que todo esto es muy confuso, y que es difícil pensar en una respuesta para los problemas cruciales de la sociedad cuando el tiempo es limitado y las ideas faltan. Es por eso que espero al menos haberte perturbado un poco con estas reflexiones sobre el uso de la fotografía, querido lector. Si no se me ocurre solución eficiente a mí, puede que se te ocurra a vos. Para eso está el debate, para hacer circular ideas, para parirlas, para contribuir entre todos. Hasta otra entrada.