domingo, 12 de julio de 2015

Los pros y contras de ver anime



 En un par de meses y más voy a cumplir 5 años desde que me inicié como aficionado en esto del anime, y qué mejor forma de celebrarlo (o lamentarlo) que relatando mis experiencias, ya sea para guiar a los que se quieran iniciar también o para que los experimentados comparen y vean si han aprendido lo mismo o no.

 Empecé con la intención de rememorar mi infancia al ver Digimon Adventure por enésima vez, continué con sus otras temporadas, incluida la que en ese entonces estaba en emisión (Digimon Xros Wars, aunque no la pude terminar). Continué al año siguiente tomando a One Piece como mi primer anime favorito, enamorándome de Rei en Neon Genesis Evangelion, cagándome de risa con School Rumble y Baka to Test to Shoukanjuu, quedándome perplejo con School Days, perdiendo mi inocencia con Sora no Otoshimono y emocionándome con la genialidad de Tengen Toppa Gurren Lagann. Y así, continué con este pasatiempo que, si bien me convirtió en un siervo fiel al capitalismo salvaje, también me sirvió de apoyo cuando más lo necesitaba.

 En cuanto a lo técnico, empecé con DVDs, continué con YouTube y sitios de descargas como McAnime, y pasados dos años descubrí que JKanime era una opción muy rentable para ver series en línea, pero más tarde me fui atreviendo a probar AnimeFLV como alternativa a la exhaustiva contaminación visual del anterior sitio; a pesar de todo, hoy continúo usándolos a ambos, o al menos son los que más me convencieron.

 Por eso y más, presentaré a continuación los puntos positivos y negativos que rescato de esta actividad pasiva, pero a la vez enriquecedora, de adentrarse en el mundo de la animación japonesa, ya sea en formato de series televisivas, OVAs o películas.


 Al ver anime:



✓ Conocés a Japón en todo su esplendor; sus costumbres, sus tradiciones, sus políticas, su comida, su idioma, la idiosincrasia japonesa en su máximo esplendor se manifiesta a través de estas producciones audiovisuales. Por ejemplo, quién no aprendió bastante sobre ninjas y el folclore japonés con Naruto, sobre los famosos ayakashis o espíritus japoneses con Nurarihyon no Mago, sobre el desconocido e interesante arte de la caligrafía kanji en Barakamon, o sobre las épicas batallas de los ejércitos samurái con Sengoku Basara.

✗ Te empezás a decepcionar del mundo, desconfiás de todos, pensando que aquellos que te rodean son basura y despreciando a las personas como si nada; de esto nos advertía Hayao Miyazaki al decir que "el problema de la industria del anime es que está llena de otakus". Así, uno empieza a ver un mundo lleno de muerte y odio en Akame ga Kill, a querer traicionar a los propios camaradas en Btooom!, a creerse un héroe de la justicia al castigar sin importar los medios en Death Note, o a obsesionarse con el mundo virtual en Serial Experiments Lain. Y no es precisamente que estas series sean malas, es que si no tenés cuidado, o si sos débil mentalmente, te pueden llegar a influir de manera negativa.

 Disfrutás de historias apasionantes y conmovedoras que pueden incluso hacerte llorar de lo melancólicas que son. De esta manera, es impactante ver la crueldad de la guerra en Hotaru no Haka, presenciar la pérdida de un ser amado en Clannad After Story, descubrir la frialdad de la naturaleza en Kaguya-hime no Monogatari, o sentir empatía por pasados tristes en One Piece.

✗ Perdés el tiempo de manera ridícula, cuando podrías estar haciendo algo más productivo, como ser leer libros o ejercitar el cuerpo. Por ejemplo, no aprendés un carajo luego de ver Tenshi no Tamago, te quedás perplejo de lo pésimo que es Kamisama no Inai Nichyoubi, te decepcionás por completo al terminar First Squad: The Moment of Truth, o le tirás un facepalm a la mediocridad de Corpse Party: Tortured Souls. Pero sobre todo, lo que menos vale la pena ver en el mundo del anime es el ecchi, y no es que todo lo ecchi sea malo, sino que casi por lo general este tipo de cosas no aportan nada importante, solo complacen el morbo sexual de las masas.

✓ Conocés más de lo que pensaste que conocías sobre tu propia cultura, sobre Occidente; así es, los japos no solo plasman su propia cultura a través del anime, también nos retratan a nosotros como sociedad, seamos americanos, europeos o africanos. Así, podés saber de personajes históricos importantes en Fate/Zero, descubrir los secretos de la alquimia en Fullmetal Alchemist, enfurecerte por la crueldad británica contra Japón en Code Geass: Hangyaku no Lelouch, o presenciar sucesos extraordinarios a principios del siglo XX en Baccano!.

✗ Perdés la inocencia al volverte un degenerado con tantas manías suyas que plasman los japoneses en sus obras, y lo peor es que no hay control sobre ello porque cualquiera puede ver lo que sea a través de Internet. De esta manera, podés despertar deseos incestuosos por culpa de Nisemonogatari, contaminarte con el satanismo sexual que presenta Bible Black, creer que quitarle la ropa interior a tus amigas es bueno al ver Hagure Yuusha no Aesthetica, o desear literalmente comerte a tus seres queridos gracias a Pupa. No es que yo haya pasado por ello o que le pueda suceder sí o sí a cualquiera después de ver alguna de estas series, sino que el mensaje que presentan da mucho que pensar sobre su emisor, sobre sus productores, sobre los que trabajaron en ellas; uno pensaría que tienen algún tipo de enfermedad mental y que tienen insalubres deseos reprimidos.

✓ Concebís al mundo desde  un punto de vista crítico y filosófico, ya sea en el ámbito de la justicia, de las relaciones sociales, del vivir en general, etc. Por ejemplo, presenciás un mundo oscuro alimentado por un pasado destructivo en Shinsekai Yori, te da impotencia ser testigo de la corrupción y a la vez reflexionás sobre la toma de decisiones gracias al realismo de Monster, te empiezan a incomodar los avances tecnológicos por culpa de lo acertado que parece el pronóstico de Psycho-pass, o llegás a ver el vacío de la vida y las maneras de llenarlo en Kino no Tabi.

 En fin, hay un sinfín de lecciones que uno puede aprender luego de ver muchas "caricaturas chinas", yo solo traté de organizarlas en buenas y malas según el caso y en un número limitado. Sin embargo, eso fue con ejemplos y en cosas relativamente específicas. Ahora bien, si lo que querés es un pantallazo general de lo que significa ser un aficionado al anime, aquí te va el pro y el contra:


✓ Te hacés más culto en el campo de la animación


 ¿A quién no le gusta saber mucho? Así como hay películas de culto, libros de culto, cómics de culto o series de culto, también hay anime de culto. Sin embargo, esto no solo viene en formato de dibujos animados para televisión, sino también de filmes y mangas.

 Si bien es cierto que vale más nuestra cultura propia que la cultura de otros pueblos (en este caso Oriente), también hay que tomar en cuenta a la globalización, no como un fenómeno positivo o negativo, sino neutral, como parte del diario vivir del siglo XXI, y eso incluye el consumir algunas obras de culto para hacernos partícipes de la actualidad, de la cultura contemporánea. Podremos distraernos con música basura y toda la mierda que queramos, pero nunca debemos olvidarnos que somos hijos de nuestro tiempo, y que la cultura es la cumbre del desarrollo humano, de nuestra identidad como especie.

 Pero, ¿por qué "de culto"?, ¿acaso no es válido que nos guste lo que queramos sin importar la opinión de los demás? Bueno, al contrario de lo que muchos piensan, los buenos y los malos gustos sí existen, pero de esto hablaremos en otra ocasión.

✗ Te aislás del mundo más que todo en el ámbito social


 Así es, ¿creías que ver anime es más productivo que contraproducente? Está bien consumirlo como producto audiovisual, pero tampoco hay que pasarse de verga viendo cualquier cosa que nos encontremos. Hay que aprender a ser selectivos para no caer en la banalidad.

 No importa que evités ver todo el "anime basura" que podás, aunque veás mil animes buenos, nunca vas a poder evitar el aislamiento al que conlleva esta actividad. Esto no solo pasa con el anime, sino también con toda forma de consumo de un producto cultural: siendo cinéfilos, siendo bibliófilos, siendo gamers, de cualquier modo acabamos marginados si nos centramos más en nuestros pasatiempos que en otras cosas.

 No me malinterpretés, no quiero decir que ver anime sea sí o sí un vicio eterno, sino que sería sano hacerlo con moderación, como todo: ni evitarlo al extremo ni consumirlo al extremo. Sin embargo, lo adecuado en la escala de consumo del anime entre "ver bastante" y "ver nada", ¿por qué? Por la jerarquía de las artes, de esto también hablaremos en otra ocasión.

Veredicto


 Como ves, ver anime puede ser bueno o malo dependiendo de qué tipo de anime sea y de en qué medida lo hagás. En esto último hay algo muy curioso precisamente, como el hecho de que al no tener experiencia en estas cosas es posible que empecés una serie mala y que te parezca buena, porque nunca antes habías visto algo parecido. Sin embargo, esto es solo tu percepción, porque si un experimentado en el tema viera esa serie mala, se hartaría de los clichés y todo lo que la caracterice como pésima obra animada.

 Personalmente, todavía no estoy del todo seguro de qué tanto me vaya a aportar el anime en mi vida, o de si tomé el rumbo correcto al volverme friki con todo esto. Es decir, puede que ver anime nos haga más marginados sociales, pero algunos tenemos esa naturaleza introvertida, y si forzamos la extroversión yendo contra nuestra naturaleza quién sabe lo que pueda pasar. Es también curioso el hecho de escuchar a alguien decir "si no viste Dragon Ball no tuviste infancia", sin pensar siquiera en los aborígenes que habitan algunas zonas de Papúa Nueva Guinea o de África, quienes ignoran por completo el mundo del anime, y además no lo necesitan en su vida ni lo necesitaron en su infancia para ser felices. Tener conocimiento es importante, siempre y cuando sea útil, por ejemplo te sería de mucha utilidad distinguir entre animales venenosos y no venenosos si decidís ir a la selva algún día. Así también, ver Nodame Cantabile te sería útil a la hora de valorar la grandeza de la música clásica y la música de orquesta.

 De lo que sí estoy seguro es que voy a vivir menos, y que voy a tener terribles dolores de espalda en mi adultez (o vejez), todo por el simple hecho de pasar demasiado tiempo frente a un monitor, como buen esclavo sedentario del sistema.

 ¿Seguiré viendo anime en un futuro? A lo mejor no, porque sé que es normal querer abandonar ciertos gustos "infantiles" conforme uno va creciendo, es parte de madurar. Esto no quiere decir que el anime sea "para niños" o cosas por el estilo, sino que uno ya debe dedicarle más tiempo a otras cosas (¡ay de aquellos rebeldes posmodernillos que sueñan con ser hikikomoris en vez de aportar algo a la sociedad!), es parte de la vida, son las reglas del juego, ir contra ellas solo nos lleva a la anarquía, al "orden a través del caos". ¿Y cómo sé que es "normal" sentir este deseo de dejar el frikismo de lado? Porque no solo lo estoy viviendo, sino también lo he oído de parte de otros amigos, que también han querido abandonar estas cosas al finalizar un ciclo, al dejar progresivamente la adolescencia, y no les está yendo precisamente mal.

 ¡Y eso ha sido todo por hoy! Sé que no escribo mucho últimamente, pero se me hace difícil apartar un poco de tiempo para esto, el estrés de organizarme para aprovechar las vacaciones y hacer todo lo que no pude hacer en épocas de clases me bloquea la mente a veces, y sé que el próximo semestre va a estar más pesado, así que tendré que dedicarme más a mis estudios, y para ello debo dejar pocas actividades ociosas pendientes. ¡Hasta otra entrada!