lunes, 9 de marzo de 2015

Ciencia y religión, ¿totalmente opuestas?






 Hay cosas que solemos ver como irreconciliables unas con otras, cosas que creemos que son muy diferentes, cuando en realidad podrían ser más semejantes de lo que nos imaginamos. Esto último podría suceder si tenemos una mente abierta, capaz de analizar la situación en la que nos encontramos de un modo en que ningún otro individuo podría. Y no, no me refiero a ser "de mente abierta" en el sentido de llevarle la contra en todo al statu quo, a los dogmas y tradiciones de la sociedad en la que vivimos, sino más bien en el sentido pleno de reflexionar sobre ciertas cosas con el máximo esfuerzo y la mayor paciencia posibles.

 Mucha gente que pasa tiempo de sobra en Internet suele creer que uno es de mente abierta por el simple hecho de aceptar el homosexualismo, el feminismo, el proabortismo y el ateísmo sin rechistar, por el simple hecho de ofrecer soluciones interesantes a problemas (que antes no se veían como problemas) de nuestra civilización. No obstante, hay que darse cuenta de que la dialéctica (negación de la negación) podría ser un camino más interesante hacia un modo sano de alcanzar objetividad.

 Por ejemplo, digamos que nuestra tesis sería la sociedad conservadora que valora la vida y el nacimiento de los niños como algo grande. Nuestra antítesis sería la aprobación del aborto como medida legal para evitar nacimientos no deseados. Finalmente nuestra síntesis vendría a ser una convención social donde tomemos lo bueno de ambos puntos de vista y los usemos en conjunto para alcanzar un desarrollo mejor como especie humana.

 Así también sucede con otros temas, ¿por qué creer que la rebeldía es el único camino hacia el cambio social? ¿Es que toda revolución es buena de por sí por el simple hecho de desafiar los dogmas establecidos? No me refiero solo a las revoluciones sociales o políticas, sino también a las revoluciones del pensamiento, a aquellos cambios en la mentalidad de la gente que suceden por el capricho de romper las reglas, de ver las cosas de otro modo porque sí. Y no es del todo culpa de la colectividad, seguro que muchos hemos pasado alguna vez por esa etapa en la que creemos que estamos en lo correcto solo por llevarle la contra a lo que nos enseñaron desde niños, tal es el caso de las creencias religiosas.

 A través de los medios de comunicación (en especial Internet) se nos suele insinuar que la ciencia y la religión son dos polos opuestos en lo que respecta al conocimiento. Al menos en lo que respecta a la cultura occidental, solemos pensar: "Si yo creo en el Big Bang no debo creer en la intervención creacionista de Dios", "si creo en la evolución de las especies no tengo por qué creer en Adán y Eva",  a simple vista, estos parecen pensamientos muy lógicos e indiscutibles, y eso sucede precisamente porque nos es más fácil creer lo malo que lo bueno.

 Para analizar esta rivalidad podríamos recurrir a Wikipedia, pero esta es la enciclopedia de poseros por excelencia. Cualquier idiota puede linkearte artículos de dicha página sobre ciertos términos y hacerte creer que ya ganó un debate, cuando en realidad no es así. También podríamos recurrir a la Real Academia Española o a WordReference, pero ambos nos ofrecen no solo una sino varias definiciones de un solo término, lo cual haría subjetiva la selección de las que nos convienen para esta gran reflexión. Así que procederemos a formar los conceptos de ciencia y religión según lo más básico y común.

 Se dice que religión y ciencia son totalmente contrarias porque la primera nos enseña mediante dogmas que resultan en fe y la segunda mediante experimentación que resulta en conocimiento ¿Será esto verdad? ¡Quién sabe! Responderemos a esta cuestión de la siguiente manera: en vez de fijarnos en las diferencias, nos enfocaremos en las semejanzas.

1. Fe


 Si un religioso quiere que el ser superior en que el cree le conceda favores, debe contactarlo u honrarlo de algún modo, ya sea mediante oraciones, rezos, rituales o sacrificios. Y si un científico osado quiere dar todo de sí en un proyecto, si le pica la curiosidad el saber si su hipótesis es cierta o falsa, tiene que creer en su proposición, ¿verdad?, por algo la ideó, por algo se le ocurrió la explicación que quiere comprobar empíricamente: porque creyó en ella. Y es que la fe es una dimensión tan humana, tan bella de la esencia humana, que muchas veces nos olvidamos de que es ella la que nos motiva a hacer las cosas.

 En la película Contact, de 1997, adaptada del libro del mismo nombre escrito por Carl Sagan, se nos muestra una situación que encaja perfectamente con esta parte de nuestro análisis.

 He aquí un diálogo entre la Dra. Arroway y Palmer:



—¿Qué es más creíble: un todopoderoso y misterioso Dios creó el universo y decidió no dar prueba de su existencia, o, que simplemente no existe? Nosotros lo creamos para no sentirnos tan pequeños  solos

—No lo sé, no imagino vivir en un mundo donde Dios no exista. No, no me gustaría.

—¿Cómo sabes que no te estás engañando? En cuanto a mí...Necesito pruebas.

—Pruebas...¿Amabas a tu padre?

—¿Qué?

—Tu padre, ¿lo amabas?

—Sí, y mucho.

—Pruébalo

 Casi al final de esta cinta, se nos muestra un escenario que consiste en un tribunal donde juzgan a Arroway por hacer "desperdiciar" tanto dinero a quienes financiaron su proyecto. El mismo consistía en una especie de viaje espacio-temporal que no demostró dar resultados. Ella experimentó el viaje durante horas, lo sintió, todo fue real para su percepción, pero quienes observaban desde lejos vieron que la esfera en que ella atravesó la máquina gigante que se supone la teletransportaría solo cayó en pocos segundos. La percepción del tiempo y el espacio fue distinta para ella y para los demás, y este es el diálogo que se desarrolla:



—Dra. Arroway. Llega a nosotros sin ninguna evidencia, sin registros ni artefactos, solo una historia que me apena pero carece de credibilidad Más de dos trillones de dólares se gastaron, se perdieron docenas de vidas, ¿en verdad insistirá en decirnos que debemos creerle basados en la fe?

—Sería posible que no hubiera pasado, sí. Como científica tengo que aceptarlo como una opción.

—A ver si entendí bien. ¿Admite que no tiene absolutamente ninguna evidencia para respaldar su historia?

—Sí.

—¿Admite que muy bien pudo haber alucinado todo esto?

—Sí.

—¿Admite que nuestra posición respondería con el mismo grado de incredulidad y escepticismo?

—Sí.

—¡¿Entonces por qué no retira su testimonio y acepta que este viaje al centro de la galaxia de hecho no se llevó a cabo?!

—Porque no puedo. Yo tuve una experiencia. No puedo probarlo, ni siquiera explicarlo, pero todo lo que sé como ser humano, todo lo que soy me dice que fue real. Se me dio algo maravilloso, algo que me cambiará para siempre, una visión del universo que nos dice sin lugar a duda lo pequeños e insignificantes, y lo raros y preciados que somos. Una visión que nos dice que pertenecemos a algo que es más grande que nosotros y que ninguno de nosotros estará solo. Quisiera poder compartirlo, quisiera que todos, aunque fuera por un momento, pudieran sentir esa admiración, humildad y esperanza, pero...Ese seguirá siendo mi deseo.

 Contact es un filme que conmueve demasiado, sobretodo si te interesa el tema de la ciencia y el universo, todo lo que tenga que ver con la astrofísica, con el cumplir tus sueños, con la investigación y comprobación de cosas sin resolver. Bastante recomendable y épico. En fin, queda establecido entonces que esta es una de las cosas que ciencia y religión tienen en común: fe.

2. Dogma


 Un religioso sigue ciertos mandatos, ciertas normas morales, ciertos preceptos establecidos por el libro sagrado que consulta y por las creencias que le fueron inculcadas. Un científico sigue ciertos pasos para hacer ciencia (observación, hipótesis, experimentación y conclusión), consulta ciertos libros para obtener fundamentos, se vale de ciertas herramientas y descubrimientos hechos antes por otros científicos (como ser la tabla periódica de elementos o la ley de la gravedad). ¿Ya ves que ambos siguen, en cierto sentido, un dogma específico?

 No, no veamos al dogma como algo malo. Solemos pensar que todo sometimiento a la autoridad, a lo establecido, a los dogmas, es malo porque sí. ¿Por qué ver a los dogmas como obstáculos en vez de como guías? ¿Es por esta estúpida obsesión actual de querer liberarnos de cosas de las que no necesitamos liberarnos? Esto es libertinaje, y debemos darnos cuenta de que los seres humanos no somos todopoderosos, no somos dioses, somos interdependientes. ¿Qué es, pues, un padre o una madre para sus hijos? ¿Qué es un anciano sabio para su tribu? ¿Qué es un gobernante para su nación? ¿Qué es un dogma para sus científicos o religiosos?: un guía.

3. Experimentación


 Un científico utiliza la experimentación para que su hipótesis tenga sustento empírico, para comprobar aquello que él cree que es verdad, para tener pruebas de que lo que propone es cierto; experimentación es experiencia, práctica en la realidad. Un religioso experimenta milagros que cree que se deben a la oración, experimenta sensaciones que comprueben su creencia inicial, experimenta situaciones que le dan testimonio de su fe.

 Ahora bien, ¿por qué te burlarías de esto? ¿Suena a mal argumento, verdad? Pues ya hemos visto que la razón nos hace asociar unas cosas con otras, y si un científico puede asociar el tamaño del cosmos con una explosión inicial, un religioso tiene también, por su parte, el derecho de asociarla con la grandeza de un ser supremo. Recordemos que la ciencia es progresiva, aquí radica la trampa en la que rara vez nos fijamos, que una teoría suele reemplazar a otra con el paso de los siglos o décadas, así que lo que es intelectualmente válido hoy podría no serlo mañana. Esto es lo que la religión y la ciencia nos hacen experimentar: modos de interpretar la realidad.

4. Conocimiento


 Un científico tiene conocimiento de que el sol es una estrella entre miles de millones, de que el agua se compone de una molécula de tres átomos, de que las células se reproducen. Un religioso tiene conocimiento de cometer adulterio está mal, de que hay que amar al prójimo, de que debe tener coherencia entre lo que dice y lo que piensa. ¿Qué es esta otra cosa que ambas partes tienen en común? El hacernos conocer algo, saber ciertas cosas, ya sea mediante uno o mediante otro método.

 Esto es lo que precisamente son la ciencia y la religión: distintas formas de obtener conocimiento, distintas maneras de adquirir sabiduría, y que a pesar de ser caminos diferentes, tienen puntos donde convergen, donde se cruzan. No podemos hacer pelear a dos cosas tan necesarias en nuestra sociedad, más bien debemos reconciliarlas, y este es precisamente un equilibrio que se ha dado en algunos casos a lo largo de nuestra historia como civilización: un religioso fue uno de los que planteó la teoría del Big Bang, un religioso fue el padre de la genéticaun agnóstico creyó que debería haber un ser superior presente en las fuerzas de la naturaleza, ¿Por qué creer que ciencia y religión son como agua y aceite, cuando en realidad son como video y libro, es decir, modos distintos mas no contrarios de aprendizaje?

Conclusión


 "Entre Dios y la ciencia no encontramos jamas una contradicción. No se excluyen, como algunos piensan hoy, se complementan y se condicionan mutuamente"

- Max Planck, físico alemán.

 Si bien es cierto que el debate enriquece el conocimiento y ayuda a abrirnos la mente, no puede haber un buen debate si tenemos la mente muy cerrada, y esto sucede si rechazamos totalmente el modo de ver las cosas de nuestro contrincante, sin darle siquiera la oportunidad de convencernos o la posibilidad de hacernos cambiar de parecer en uno que otro punto. ¿Quién es más bestia: un religioso que insiste en que hay que aceptar a Dios o sino nos iremos al infierno por ser satánicos, o un ateo (que se cree científico) que balbucea sobre la libertad de expresión y la apertura de mente mientras tacha de estúpido al religioso y bloquea sus argumentos mediante la invalidación porque se cree superior? De seguro ambos, porque mantienen prejuicios que les impiden pensar con claridad.

 Con esto, pues, queda establecido que ciencia y religión son dos caminos diferentes hacia el saber, y que ninguno es mejor que otro, así como hombre y mujer son distintos mas no superior ninguno al otro. El don humano de la comprensión hace maravillas, si aprendiéramos a entender en vez de a odiar, el mundo sería un lugar mejor.