lunes, 9 de marzo de 2015

Ciencia y religión, ¿totalmente opuestas?






 Hay cosas que solemos ver como irreconciliables unas con otras, cosas que creemos que son muy diferentes, cuando en realidad podrían ser más semejantes de lo que nos imaginamos. Esto último podría suceder si tenemos una mente abierta, capaz de analizar la situación en la que nos encontramos de un modo en que ningún otro individuo podría. Y no, no me refiero a ser "de mente abierta" en el sentido de llevarle la contra en todo al statu quo, a los dogmas y tradiciones de la sociedad en la que vivimos, sino más bien en el sentido pleno de reflexionar sobre ciertas cosas con el máximo esfuerzo y la mayor paciencia posibles.