domingo, 2 de marzo de 2014

Reflexión personal sobre mi forma de ver el mundo


Durante el año 2013 la mente se me había plagado de pensamiento ultraliberal y en cierta medida infantil-visionario-soñador. Empecé a indagar más seriamente en el quehacer de la lectura y a tratar de cultivarme, a tal punto que hice un ensayo de 24 páginas sobre cómo debería reformarse la educación escolar, ahora me avergüenzo cada vez que recuerdo todo lo que escribí ahí, aunque bueno, de los errores se aprende. Pero no es lo único de lo que me avergüenzo, también varias de las entradas que escribí en este blog se encuentran influenciadas por ese pensamiento tan liberal y entusiasta por el futuro de la humanidad. Antes no entendía por qué la gente veía de modo tan pesimista el futuro, pero ahora comprendo.

Podría citar 3 personas al azar que influenciaron en cierta medida en mi modo de pensar: Carl Sagan, Dross (sí, qué vergüenza) y Friedrich Nietzsche. Estos tres ayudaron a inundar mi mente con pensamiento anti-Dios, anti-religión, anti-conservadurismo, anti-moral, anti-socialismo, etc.

Muchas veces yo decía ser partidario de la imparcialidad en cuanto a opiniones, pero tenía claras inclinaciones (y al parecer no quería aceptarlo del todo) al liberalismo ideológicamente hablando. Conforme pasó el tiempo me fui dando cuenta de una cara que el mundo no me había mostrado hasta entonces. Vi la otra cara de la moneda y ahora me es algo difícil sacar mis propias conclusiones, pues uno no puede aferrarse del todo a una fuente de información.

Descubrí que toda fuente de información (ya sea en libros, en artículo periodístico o en lo que sea) sirve del 51% al 100% a una ideología determinada, a veces de manera disimulada y otras de modo claro. Hay mucha controversia respecto a ciertos temas: que si hay una dictadura sanguinaria en Corea del Norte o su gente vive bien con su líder, que si Rusia desarrollará un modo de imperio peor que el de Estados Unidos o nos salvará de los abusos que comete ese país en varios aspectos, que si el presidente de Venezuela debería ser una persona humilde y que sepa lo que se siente venir desde la miseria de la pobreza o un intelectual instruido con estudios universitarios y título estudiantil, que si se debe guardar el valor tradicional de la familia e impedir que se legalice el matrimonio homosexual o promover la homosexualidad con total libertad y tolerancia, que si Hitler era un dictador fascista que promovía la superioridad de la raza aria odiando a las demás o un líder carismático que buscaba lo mejor para el pueblo alemán y su pureza racial con identidad nacional...

A veces me desanimo y pienso en abandonar todo esto de "la investigación de las cosas", hay mucha confusión, unos dicen algo y otros dicen otra cosa. ¿Sería mejor vivir en la sana ignorancia y vivir mi vida sin importar lo que le acontece al mundo? ¿Cuándo la ignorancia es sana? ¿Es mejor ser feliz o estar bien? Vivís en estado vegetal y no estás bien de salud, pero te inyectan drogas que te hacen entrar en un trance psicodélico muy placentero, por tanto sos feliz pero no estás bien. Vivís de un modo amargado, no obtuviste el trabajo de tu vida ni a la mujer de tu vida pero tuviste que comprometerte con esa mujer y trabajar porque era lo mejor, estás bien pero no sos feliz.

Cuando lo pienso bien me doy cuenta también de que tiene muchísima lógica el dicho de Assasin's Creed (nada es verdad, todo está permitido). Como había expuesto a principios de este año en una entrada del blog, los seres humanos interpretamos lo que percibimos y moldeamos las cosas a nuestra conveniencia, adaptamos las cosas a nuestra comprensión puesto que estamos sometidos a la naturaleza y tenemos limitaciones. Catalogamos ciertas cosas como verdad, otras como mentira, decimos que esto es oro, lo otro es plata, eso de allá es aluminio, eso de ahí es hidrógeno, esto es hierba, eso es madera...

Pero el mundo está tan adaptado a nosotros que muchas veces pensamos que la realidad es aburrida, nos hacen ver la realidad como algo de lo cual hartarse y preferimos refugiarnos en el consumo de entretenimiento como ser videojuegos, películas, libros, música, etc. ¿Nunca te has puesto a pensar en los átomos que recorren el aire que ves frente a tus ojos? ¿Qué es más pequeño que esos átomos? ¿Cuántas escalas de "pequeñez" hay en la materia? ¿Qué hay más allá del universo? ¿Si los átomos nunca se chocan por qué o cómo llegan esas sensaciones a las yemas de tus dedos cuando usás el teclado? ¿Qué es la nada (en referencia al espacio "vacío" entre protones, neutrones y electrones), son subpartículas que aún no se han detectado por ningún aparato electrónico? ¿Cómo se encuentra de salud o de aspecto el usuario con quien estás discutiendo por Internet en estos momentos? ¿Para qué sirven los sueños cuando dormimos? ¿Qué viene después del avance tecnológico de las pantallas HD, hologramas realistas? ¿Qué pensaría alguien de hace 100 años si se encontrara en estos momentos a tu lado y observando alrededor? ¿Cuál es el futuro de la sexualidad? ¿Qué culturas sobre las cuales se haya perdido su documentación habían antes de la babilonia y sumeria? ¿Se podría hacer un modelo virtual del planeta entero traduciendo cada átomo como un bit de información? 

Muchas preguntas sin respuesta, pero siempre es más entretenido desarrollar tus propias respuestas en base a las ya existentes y descubrir nuevas preguntas para cada cosa que no entendás en vez de rellenar tu cabeza de conceptos prestablecidos y vacíos.

En fin, con todo este "cambio de pensamiento" no quiero decir que me haya vuelto comunista, religioso, conservador o algo por el estilo, sino que se me hicieron claras algunas cosas y aún más dudosas otras; el ser humano tiene cierta obsesión por inclinarse o aferrarse a ideologías o etiquetas que le hagan sentirse seguro de lo que piensa, pero no hay que caer en los extremismos. He ido descubriendo las posibles piezas de este rompecabezas que es el sentido del mundo más que nada en cuanto a sociedad y política o algo por el estilo. A pesar de todo me queda claro lo siguiente: la única verdad absoluta es que no hay verdades absolutas.

Mi consejo es que podrías romperte el coco pensando en todo e investigando sobre lo que te inquieta y quedar confundido, pero siempre es bueno informarse y analizar las cosas para no dejarse engañar por lo que otros te quieren hacer creer. Como decía un amigo mío: Ser escéptico, preguntarse, poner en duda las reglas ya establecidas por la sociedad, es más divertido que tragártelas como calmantes para la curiosidad.