viernes, 21 de junio de 2013

Reseña al libro "Ciencia y Pseudociencias", de Ricardo N. Alonso


Todo lo siguiente fue escrito por un amigo mío, quien después de leer tal libro, me lo prestó:

Hay una gran diferencia entre ciencia y pseudociencia, esto es lo que dice Ricardo Alonso, autor del mismo libro. La tapa de este puede atrapar a cualquier despistado tal como hizo con migo, porque a primera vista parece ser un libro algo fantasioso y hoy en día trillado como: OVNIS, profecías, apocalipsis, extraterrestres, seres fantásticos y demás creencias.

Esto no es nada nuevo para cualquier persona en especial para los jóvenes que están siempre informados sobre el tema por curiosidad que a veces después se convierte en algo muy interesante. Esto porque todos nos emocionamos al pensar que todavía hay mucho por descubrir, nos entra euforia al tener la esperanza que algún día tengamos verdaderamente contacto extraterrestre, pero nos entra pánico al escuchar o leer la palabra apocalipsis, fin del mundo o lo que quieran llamarle los creyentes, supersticiosos u oscurantistas. Personalmente, el asunto del apocalipsis y fin del mundo no me lo puedo tragar desde hace mucho tiempo, personas con pensamientos mágicos se inventan cada cierto tiempo un nuevo fin del mundo, haciendo asustar a los creyentes. Todos tienen un mismo final: no ocurrió nada, fue un día normal, con el sol en su lugar. El último fin del mundo fue el 21 de diciembre del 2012, todos esperaban esa enigmática fecha, ¡hasta venía con película incluida! Y un buen juego: Assassin’s Creed III. Bueno, el libro está en contra de las falsas ciencias y las supersticiones. El señor Alonso expone, lanza explicaciones serias, realistas y una buena explicación científica a cada uno de los problemas que él se plantea, que para mí son convincentes y lo será para cualquier persona seria, que este a favor de la ciencia. El libro tiene una buena cantidad de frases de famosos científicos y filósofos, la que más me gusto fue una frase de Stanley Kubric: “No importa qué tan vasta sea la oscuridad, nosotros debemos aportar nuestra propia luz”, para mi quiere decir que el campo científico lucha y siempre luchó para aportar algo a la humanidad, cada hombre aporta conocimiento para un objetivo que engloba a toda la humanidad: avanzar hacia el futuro y sobrevivir a los obstáculos que nos pone la naturaleza. Aunque la ciencia se vio obstaculizada en anteriores tiempos, esto no impidió que valientes hombres continúen con su ardua labor científica a escondidas y otros aún más valientes divulguen y traten de hacer conocer sus descubrimientos, pero lamentablemente la religión les tapaba la boca y les apagaban la mente, ¡Maldita religión!, sin duda fue o es lo peor que le pasó a la humanidad. Retrasándonos muchos años y esclavizando al hombre con el arma de la superstición y oscurantismo. Lo que la ciencia busca es disipar lo que queda del flojo pensamiento humano, capaz de convertir al hombre en marionetas de los verdaderamente demonios para la humanidad por así decirlo. Es un alivio en que ahora en el siglo XXI, las ataduras de la ignorancia se van debilitando, esto a causa del aumento del verdadero conocimiento científico que se está introduciendo en las escuelas y espero que esto continúe por el mismo camino, ya que la superstición surge de la falta de educación científica. Confío plenamente en mi generación, sé que tomaremos la luz de nuestras anteriores generaciones y aprenderemos a brillar también, sucesivamente crearemos más y más luz para tratar de iluminar toda la oscuridad. Para nuestra completa iluminación requerimos tener a todos trabajando en ello esto implica la extinción completa de la religión. Finalmente, me siento feliz al saber que las cuerdas que apretaban, lastimaban y hacían sangrar nuestros brazos poco a poco se van aflojando y cuando nos liberemos veremos la verdadera capacidad del hombre para enfrentar y resolver los problemas exteriores y ser nuestro propio “Dios”.